Es una obra histórica escrita por Jorge Acropolita (1217-1282). Narra los hechos ocurridos en Oriente entre 1203 y 1261. Se inicia con la usurpación del trono de Constantinopla por obra de Alejo III y la llegada de los Cruzados para reponer sobre el trono al emperador Isaac Ángel. Describe las discordias surgidas entre los latinos y el emperador, la ocupación y el saqueo de la ciudad por obra de los primeros el 12 de abril de 1204, la formación del imperio latino con Constantinopla por capital, el reparto de los territorios de Grecia y Asia a beneficio de los participantes en la cuarta Cruzada y sobre todo de Ve- necia, y la aparición de varias dinastías griegas.
El Acropolita, contemporáneo de los acontecimientos cuya historia narra, ha participado en alguno de los episodios que describe, y para otros ha podido utilizar documentos y narraciones exactas, gracias a la situación privilegiada que ocupaba en la corte imperial de Nicea. No se preocupa de los sucesos de los pequeños estados latinos, sino únicamente de la lucha por la posesión de Constantinopla. Los actores son por un lado los débiles emperadores de Bizancio, y por otro las dinastías griegas que quieren expulsarles, primero los Comnenos de Epiro, después el emperador bizantino de Nicea, a favor del cual el Acropolita ha desarrollado su actividad de gran logoteta, de general y sobre todo de diplomático.
Nicea, con el gradual crecimiento de su territorio y de su poderío por obra de soberanos hábiles e inteligentes, constituye el centro en torno del cual gira la crónica. La narración termina con la reconquista de Constantinopla por parte de Miguel VIII Paleólogo y la definitiva expulsión de los latinos (1261). El contenido es exacto y digno de fe; el estilo es llano y comprensible, pero quizá algo pesado; perjudica a la lucidez del texto el empeño en querer evitar palabras y conceptos que el autor consideraba vulgares. De la Crónica existen una redacción abreviada y otra con aditamentos debida a Teodoro Scutariota.
L. Banti

