Cartas de un Realista Saboyano a sus Compatriotas, Joseph de Maistre

[Lettres d’un royalista savoisien á ses compatriotes]. Obra escrita en 1793, en Lausana, por Joseph de Maistre (1753-1821), de familia católica y fiel al rey de Cerdeña. Invadida Saboya por los revolucionarios franceses, el magistrado De Maistre deja su país para marchar a Suiza, donde obtiene cargos políticos de Víc­tor Manuel I de Saboya (1759-1824). Los pen­samientos expresados en sus diversas cartas son de reacción contra el desequilibrio es­piritual suscitado por la revolución; pero se advierte, sobre todo, que el autor com­bate contra las ideas y las actitudes del si­glo XVIII, de las que la Revolución es fruto. La obrita intenta comprender y explicar la posición del que en Saboya, por amor de la libertad, se había abandonado al hechizo de los tiempos nuevos y ahora se encontraba ante la tragedia del Terror; además, afirma la necesidad, por parte del poder real, de castigar a los rebeldes contra un orden cons­tituido desde siglos y afianzado por la fuerza de las tradiciones. Aun deseando, en la re­conquista del país (carta de septiembre del año 1793) que se guarde fidelidad al régi­men monárquico, el autor aboga en este es­crito por una amnistía para los que habían favorecido la anexión a la Francia republi­cana, porque le parecía monstruoso que, por causa de la falta de libre discusión en la época precedente, los ciudadanos que anhelaban un nuevo y más justo orden de cosas, pagasen las culpas del pasado. El autor intenta reanimar con elocuencia «el entusiasmo de la fidelidad antigua» pero, con todo, ha de reconocer en la lentitud burocrática y la rigidez militarista de los gobernantes del rey de Cerdeña uno de los motivos de tantos y fatales trastornos. Así, el senador De Maistre hasta en estas Cartas Saboyanas dedicadas a un movimiento de dudosa realización por la imprevisión de los gobernantes piamonteses, revela los temas fundamentales de su pensamiento: la obe­diencia ciega al factor político, al igual que la obediencia ciega al factor religioso, pues­to que «la razón misma enseña a desconfiar de la razón, y la obra maestra del razona­miento consiste en descubrir el punto en que es menester cesar de razonar».

C. Cordié