Cartas de Voiture

[Lettres]. Publicadas en 1694, las Cartas de Vincent Voiture (1598- 1648) componen, junto con sus floridos y ar­tificiosos versos, toda la producción del au­tor, maestro de elegancia literaria en la sociedad preciosista de la época. Escritas a personajes conspicuos, el gran Condé, los literatos Guez de Balzac y Chapelain, el cardenal La Valette, el diplomático d’Avaux, la marquesa de Rambouillet, su hija Julia y a otras damas, son documentos de la vida y del espíritu de aquellos tiempos. En una carta a un desconocido el altisonante elogio de Richelieu después de la reconquista de Corbie, muestra elocuente patriotismo y ver­dadera comprensión del personaje y de su obra; también es elocuente la carta a Con­dé por la victoria de Rocroy; notables son las impresiones de Granada, de Lisboa, y las observaciones acerca de la decadencia de España. Pero el tono que predomina es el jugueteo elegante, el refinado cumplido, la frase ingeniosa renovada a cada paso. A ve­ces su elegancia se vuelve afectación, el ju­gueteo prolongado se torna tedioso (en la famosa carta de la carpa al lucio). Pero, con todos sus defectos, Voiture queda como escritor típico de una sociedad que se iba refinando con demasiada rapidez, sin evitar los excesos, y así como el preciosismo con­tribuyó a formar la vida y la lengua de la época de Luis XIV, Voiture con sus Cartas, dio al ligero juego literario un orden ínti­mo, una límpida claridad expresiva.

V. Lugli

Voiture tenía una clase de ingenio que había de distinguirlo: una sonrisa a veces fina y delicada que contrasta con el énfasis oratorio de [Guez de] Balzac; pero en él la afectación lo estropea todo. Quería ser siempre agradable y dejó de ser natural. (La Harpe)