Cartas de Lawrence

[Letters of T. E. Lawrence of Arabia]. Este volumen, pu­blicado en 1938, contiene todo el epistola­rio rigurosamente inédito de Thomas Edward Lawrence (1888-1935), el autor de las Siete columnas de la sabiduría (v.) y de la Rebelión en el desierto (v.), desde la época en que era estudiante de arqueología en Oxford hasta su muerte. A las cartas se añaden documentos secretos e informes ofi­ciales que a él hacían referencia; además, el doctor Garnett, que publicó el epistolario, obtuvo permiso para consultar los archivos del Gobierno británico. Esto hace sumamen­te interesante el epistolario de Lawrence, no sólo porque tuvo muchísimos amigos en todas las clases sociales y él fue uno de los más deliciosos corresponsales, sino por­que proporciona numerosos detalles acerca de su vida, sobre todo de sus últimos años. En efecto, mientras la actividad de Lawren­ce en Arabia durante la Gran Guerra nos había sido explicada en sus libros, reinaba el misterio sobre sus vicisitudes posteriores; se sabía que, desengañado por las intrigas políticas de los hombres de Versalles que habían destruido su sueño de un reino árabe, e impulsado por sus inclinaciones a un com­pleto apartamiento del mundo exterior, se había alistado primero con el nombre de Shaw en la R.A.F., y después, obligado a dejarla por haber sido reconocido, se había hecho aceptar por el Royal Tank Corps des­tacado en Bovington Camp, en el Dorset, con el nombre de John Hume Ross, también como simple soldado; por fin, había vuelto a la R.A.F. y obtenido, en 1927, cambiar definitivamente su nombre por el de Thomas Edward Shaw. En 1935 había dejado la avia­ción y se había retirado a su casita de campo en el Dorset, en Clouds Hill.

Su epistolario fue subdividido por Garnett (que sucedió a E. M. Forster en el encargo de publicarlo) en cinco secciones según su orden cronológico: «Arqueología», «La gue­rra», «Áspera lucha en Downing Street», «Los años de jugar al escondite», «Hidro­planos». Es un conjunto imponente de 583 cartas; muchas van dirigidas a personali­dades inglesas de la época; a Lady Astor, a Bernard Shaw, a sus dos editores, a la esposa del novelista Thomas Hardy, a Liddell Hart, su futuro biógrafo; muchos frag­mentos fueron omitidos porque interesaban a personas en vida. Se podría poner como lema a este epistolario, una frase escrita por el propio Lawrence en una carta del 10 de mayo de 1928: «La sinceridad es la única cosa escrita que el tiempo mejora». Recorrriendo estas páginas se asiste a la progresiva evolución espiritual de Lawren­ce; se puede decir que esta obra ha reve­lado el misterio de su vida y mostrado su verdadera grandeza como hombre, cultiva­dor de un gran ideal de aventura, como combatiente y como político.

M. L. Giartosio