Viaje Alrededor del Mundo, Richard Walter

[Voyage round the World]. Obra publicada en 1748, en que el capellán de la expedición, Richard Walter, cuenta el viaje realizado alrededor del mundo por el almi­rante George Anson (1697-1762) en los años 1740-1744. La expedición, de carácter emi­nentemente militar, llevada a cabo ante la inminencia de una guerra entre Inglaterra y España, para hostilizar las plazas fuertes españolas del Pacífico, compuesta de seis naves y salida el 18 de septiembre de 1740 de St. Helens (Inglaterra), llegó el 5 de oc­tubre a Madera, donde tuvo noticia de que una fuerte escuadra española, al mando de Juan Pizarro, se disponía a vigilar sus movi­mientos; pero, en el paso del cabo de Hor­nos, casi todas las naves de Pizarro fueron destruidas o maltrechas y una sola pudo volver a su patria.

También Anson, al do­blar el tempestuoso cabo, fue sorprendido por una furiosa tempestad, que dispersó y dañó gravemente sus naves; pero la nave almirante «Centurión» consiguió salvarse y llegar con otras a la isla de Juan Fernández (Chile). Reparadas las naves sal­vadas, Anson dio comienzo a una afor­tunada guerra de corso contra las naves mercantes españolas a lo largo de la costa de Chile, y, animado por su constante for­tuna, decidió atacar la cercana fortaleza de Paita, que ocupó con cerca de doscientos hombres y retuvo por espacio de tres días, apoderándose de los enormes tesoros que allí se habían guardado. Se dirigió después hacia las costas de México con intención de atacar el famoso «Galeón de Manila», nave que hacía cada año el trayecto entre México y la rica colonia, importando y exportando de una a otra cargamentos de preciosas mercancías.

No habiendo conseguido encon­trarlo, atravesó el Pacífico llegando a Can­tón (China) donde, reparadas las naves y aprovisionándose de víveres, se dirigió de nuevo hacia las islas Filipinas, a lo largo de las cuales avistó y finalmente logró cap­turar, tras breve lucha, al «Galeón». Conse­guido su propósito, toma el camino de re­greso y, pasando por Cantón y el Cabo de Buena Esperanza, llega a Inglaterra el 15 de junio de 1744. La expedición tuvo una indu­dable importancia militar, que hubiera sido seguramente mayor si, mejor organizada, hubiese podido, como era su primera inten­ción, apoderarse de las principales colonias españolas en la zona del Pacífico; y la relación — escrita con vivacidad pintoresca y todo ella penetrada de un impulso aven­turero y heroico — gustó mucho, por su precisión en las descripciones de las costas de los países hasta entonces casi ignorados.

P. Gobetti