Tratado de Economía Política, Jean-Baptiste Say

[Traité d’économie politique]. Publicada en 1803, esta obra de Jean-Baptiste Say (1768- 1832) es una clara y sistemática exposición de los principios económicos fundamentales que, por un lado, se remontan al pensamiento de Adam Smith y, por otro, son fruto original de esa corriente de pensamiento que con el tiempo fue adquiriendo el nombre de «escuela francesa».

Dando por supuesto que el valor de una cosa estriba en su uti­lidad, Say reconoce que la producción es creación de utilidad, no de materia; por esto no solamente la agricultura, sino también la industria y el comercio son productivos. De aquí la importancia de la figura del em­presario, equivocadamente confundido por la escuela inglesa con el capitalista. Res­tableciendo de este modo el valor de la industria frente al de la agricultura, Say pasa a la exposición de la «teoría de las salidas» que es la parte más original y fa­mosa de su obra. La observación de los hechos demuestra que para que un pro­ducto se pueda vender es necesario que los que lo adquieren tengan los medios suficientes para hacerlo. ¿En qué consisten estos medios? En otros productos fruto de la industria, del comercio y de la agri­cultura. Es evidente entonces que es la producción lo que abre salidas a los pro­ductos, ya que la moneda no es otra cosa sino un medio de facilitación del cambio.

Cuanto más numerosos sean los productos y multiplicadas las producciones, más fáci­les serán las salidas. Resulta clara en todo esto la posición antiestatal de Say, contrario a toda forma de intervención. Si la demanda de productos es tanto mayor cuanto más activa es la producción, no interesa saber, ni mucho menos preocuparse por ello, hacia qué rama de la industria es deseable que se dirija; el equilibrio se realizará mejor en un régimen de libertad. Esta es la posición de Say, contra la ten­dencia que quería hacer revivir con Napo­león el espíritu intervencionista e indus­trialista de Colbert. Vulgarizador de la doctrina de Smith, le dio, sin embargo, un matiz completamente francés; contra el pesimismo de Ricardo y de Malthus, recu­rriendo a dos ideas fundamentales, la pro­ductividad de todas las actividades huma­nas y la necesidad de la producción ilimi­tada, Say dio una visión optimista de la organización económica de la sociedad.

M. Maffei