Teoría de los Estilos, Eugenio d’Ors

Ensayos del filósofo, ensayista y poeta Eugenio d’Ors (1882-1954), publicados en 1945. El primero de ellos es el discurso de recepción del autor en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, que tuvo lugar el 29 de no­viembre de 1938.

Ors califica al estilo como «la marca del espíritu sobre la forma», como «un reflejo de eternidad», para contrapo­nerlo al sentido que algunos le atribuyen de norma artificial o de fórmula ortopédica’ impuesta. Ors predicó siempre la jerarquía, el orden, el equilibrio, y así el estilo debe significar para él el triunfo de los elementos constructivos y ordenadores sobre los ele­mentos amorfos, vagos y desquiciados. Sigue al discurso de recepción un estudio sobre la gracia y los peligros de la Grafología en relación con el «estilo espiritual», es decir, con los elementos que forman la personali­dad. A continuación estudia el problema de las constantes históricas (los «eones» tan ca­ros al filósofo), distinguiendo entre «cons­tante» y «ley», y entre estilo «histórico» y estilo «de cultura». El primero atañe a una época, mientras que el segundo es perma­nente. Con un ejemplo demuestra que el clasicismo es un estilo de cultura, en tanto que el goticismo es un estilo histórico.

Otro ensayo, «Hacia una ciencia de las formas», estudia el orden en las formas y los clá­sicos del pensamiento figurativo. Luego, en «El arte y la religión», afirma que «no hay arte verdadero que no sea profundamente religioso», y esboza, de soslayo, su teoría sobre los ángeles. En otro apartado, «El arte y la realidad», enjuicia las relaciones entre música y realidad, arte y sociedad, demo­cracia y mecenazgo. En «Del arte mural», plantea los problemas del pensamiento figu­rativo. Finalmente el libro concluye con las notas «Del color de la pintura», subtitula­das «Carta abierta a Léon Daudet», en torno a las disyuntivas «intensidad o eternidad», «romanticismo o clasicismo». Esta obra, llena de ideas, estímulos, incitaciones y también de piruetas orsianas, deja a veces los temas solamente apuntados o los aborda de sos­layo. Pero, ante todo, refleja claramente los temas y las constantes del pensamiento filo­sófico de Eugenio d’Ors, de los que parte siempre para sus ensayos extrafilosóficos.

A. Manent