Teoría de la Unidad Universal, François-Marie-Charles Fourier

[Théorie de l’unité universelle]. Obra eco­nómica y social de François-Marie-Charles Fourier (1772-1837), publicada en 1841, como refundición y reimpresión de un precedente Tratado de la asociación doméstica y agrí­cola [Traité de la association domestique et agricole] de 1822.

El sistema de una ciencia social que ponga orden en el mundo polí­tico y tienda a las verdades positivas y matemáticas es buscado por el autor con ardor y gran fe en el porvenir. Establecida una crítica de la metafísica y de la moral, insuficientes para las necesidades de la so­ciedad humana, el autor combate los prin­cipios tradicionales de la economía política, cuyos defectos están confirmados por la in­digencia de los individuos y las revolucio­nes de los imperios. Están en grave error tanto la economía política, que consagra los vicios del comercio y los diversos abusos internacionales, como la moral, porque lu­cha contra la pasión y el placer, resortes de la vida humana. Tampoco la caridad sirve para remediar el estado de la sociedad: puede incitar al ocio.

Apoyándose en con­cepciones a veces incluso abstrusas (la atracción pasional de los individuos, de los sexos y de los astros, según la fórmula de Newton, los movimientos de la naturaleza y de la humanidad, y otras concepciones abstractas y sutiles), Fourier trata de la asociación que traerá beneficios universales tanto en el comercio como en la política de los Estados. La asociación cuenta con las pa­siones para distribuir los trabajos y los co­rrespondientes beneficios según los méritos; sin incurrir en utopías faltas de base en la realidad, explica el autor el beneficio de una industria societaria que tiene por ele­mento el falansterio (de falange, agrupa­ción de hombres y mujeres). El falansterio es un edificio vasto, sano, elegante, subdividido por oficios y profesiones, con muchos grupos de’ individuos, repartidos con perspi­cacia según pasiones y tendencias.

El trabajo se efectúa también en común; pero el reparto social no tiene caracteres comunis­tas, porque las ganancias difieren, y todos tienen por guía un jefe. También los bene­ficios son necesariamente comunes, desde los del estudio hasta los de la alimentación. El principio del falansterio basado en la asociación es importante, porque deja sen­tir, en medio del liberalismo del siglo XIX, una exigencia asociacionista que se irá afirmando cada vez más entre luchas socia­les y revoluciones. Hasta los que combaten el socialismo y las corrientes extremistas, particularmente rusas, se valdrán de la concepción de la «falange» de Fourier como de una base histórica para ulteriores expe­riencias y aclaraciones doctrinales.

C. Cordié