Ta Hsüeh, Anónimo

[La Gran Ciencia]. Obra china de autor incierto, probablemente de uno de los discípulos de Tsêng Tzû, escrita aproxi­madamente en el siglo IV a. de C.

Es un epítome del confucionismo que explica «los tres principios» y los «ocho accesorios». Los tres principios son:

1) ilustrar la virtud iluminada;

2) amar al pueblo, y

3) llegar a la suprema bondad.

Los ocho accesorios son:

1) investigar las cosas;

2) extender el saber;

3) hacer sincero el pensamiento;

4) rectificar el corazón;

5) cultivar la per­sona;

6) regular la familia;

7) ordenar el Estado, y

8) ilustrar la virtud en el conoci­miento del mundo.

Puesto que siendo inves­tigadas las cosas, el saber se torna completo, y siendo completo el saber, el pensamiento puede ser sincero: siendo el pensamiento sincero, el corazón puede ser rectificado; siendo rectificado el corazón, la persona puede ser cultivada; siendo cultivada la persona, la familia puede ser regulada; siendo regulada la familia, el Estado puede ser bien gobernado; siendo bien gobernado el reino, el mundo se torna entonces tranquilo y pacífico. El resto del libro es la interpre­tación de estos principios, y de los acceso­rios; pero falta precisar el significado del primer accesorio, y de aquí nace la diver­gencia de las interpretaciones entre los estudiosos, entre los cuales recordamos a Chu Hui-an (1130-1200) y Wang Yangming (1472- 1518), que representan las dos corrientes di­versas.

Para Chu Hui-an, la investigación de las cosas consiste en buscar las leyes últimas de las cosas materiales; según Wang Yangming, en cambio, consiste en extender la conciencia del corazón a todas las cosas, las cuales son, sobre todo, espirituales. La interpretación exacta no es quizá ni la una ni la otra, y se basa en el estudio de las obras clásicas, como en Shih Ching (v.), el Shu Ching (v.), etc., que constituyen una educación necesaria para una persona ele­vada. Cfr. F. S. Couvreur, Quatre Livres, 1895; F. Kühnert, Die Philosophie des Kong dsy auf Grund des Urtextes, Das da Hjo (Viena, 1895); J. Legge, The Chínese Cansíes, vol. I (Oxford, 1893); G. Pauthier, Les livres sacrés de l’Orient (1841). Trad. fran­cesa de F. S. Couvreur (Les quatre livres, Ho Kieu Fu, 1910), entre otras muchas.

P. Siao Sci-Yi