[Sur Vorigine expérimentale d’une nouvelle espècevégétale]. Breve escrito de Hugo De Vries (1848-1935), publicado en 1900, con el que el célebre botánico holandés (conocido además por sus investigaciones sobre la física del protoplasma vegetal) dio cuenta de haber obtenido en sus propios cultivos de «Oenothera Lamarckiana» (planta herbácea perteneciente a la familia de las onagráceas) una forma diferente del «tipo», por sus caracteres dimensionales y cualitativos.
Este resultado lo obtuvo por autofecundación, es decir, aplicando el polen de la parte masculina de la flor a la fecundación de óvulos de la misma planta, y estableció que los caracteres de la planta originaria eran transmitidos a los descendientes.
La estabilidad de la nueva forma (denominada «Oenothera Gigantea») le permitió afirmar en ella el carácter de una nueva especie, surgida espontánea y bruscamente. Con ulteriores observaciones efectuadas sobre el mismo material, De Vries recopiló elementos suficientes para dar a conocer un fenómeno anteriormente ignorado, que muy pronto adquirió un valor primordial entre los fenómenos biológicos, el de la «mutación».
De Vries pronto advirtió el alcance general del descubrimiento y lo puso en relación con cuanto se sabía del mecanismo de «evolución». Lamarck había afirmado la eficacia de la acción ambiental para la transformación de los seres vivos; Darwin había afirmado el principio de la selección natural; De Vries iluminó así la posibilidad del paso brusco de una forma a otra, por transformación espontánea del patrimonio hereditario.
El fenómeno «mutacional», que constituye hoy el centro de la investigación genética (aunque entendido de diferente modo de como lo pensaba De Vries), entró, en efecto, en la ciencia moderna gracias a esta breve publicación. El mismo autor desarrolló sus principios en tratados más amplios: La teoría de la mutación y Especie y variedad y su origen por mutación (v.).
C. Barigozzi

