Obras Varias, Adrián Turnébe

[Variorum operum]. Importante documento de la acti­vidad filológica de Adrián Turnébe (cuyo nombre de humanista es Turnebo, 1512- 1565) son los tres tomos de ensayos y de estudios de las Obras varias, publicados en 1600, al cuidado de su hijo Etienne.

Consti­tuyen una colección de escritos inéditos, particularmente de comentarios a clásicos; cada uno responde a una de las característi­cas por las que el docto francés era célebre: su seguridad en dar una correcta lectura de los autores antiguos, su facilidad en corre­gir pasajes discutidos y la amplia anotación histórica de todo lo referente a costum­bres.

Estos comentarios filológicos se refie­ren a Cicerón (en su discurso en. defensa de Rabirio), Varrón (sobre la lengua latina), Horacio, Plinio Segundo (en sus Historias Naturales). Muy interesantes son los estu­dios filológicos e históricos sobre Aristóte­les, Teofrasto, Plutarco, Filón e incluso Cicerón. Son muy notables por su tenta­tiva de fijar en disquisiciones propias y verdaderas varias observaciones sobre los temas más dispares, con opúsculos sobre el método, sobre el color, el vino y otros semejantes.

Esta gran obra, comparable en suntuosidad tipográfica a los tres tomos de los Apuntes de lectura (v.), es llamada, en el prólogo, Tumebiana, por contener acerca del autor desaparecido las pruebas de ad­miración y los elogios de los más insignes personajes de su tiempo. Baste citar para el lector moderno una epístola francesa de Michel de l’Hospital y dos poesías francesas de Du Bellay, que al lado de los elo­gios de Lambió (Denis Lambin) y de piezas oratorias con motivo de la muerte de Tur­nebo, ofrecen un vivo reflejo de la época.

En este aspecto, los discursos y el prólogo del propio Turnebo revelan, junto con sus versos latinos, la vivacidad de las discusiones con sus contemporáneos en un esfuerzo por conseguir una elegancia propia de literato, aunque según los antiguos modelos; por esto ofrecen un interés que sólo puede ha­llar comparación con la laboriosidad huma­nista de Muret y los eruditos del siglo XVII francés.

C. Cordié