El Objeto del Conocimiento, Heinrich Rickert

[Der Gegenstand der Erkenntnis]. Es la obra gnoseológica fundamental de Heinrich Rickert (1863-1929), el representante más in­signe de la filosofía trascendental de los valores.

La filosofía es para él ciencia — en sentido kantiano — de la estructura trascendental de la experiencia y esta es­tructura está determinada por el sistema de valores, como principios trascendentes según los cuales se definen las estructuras relaciónales de la experiencia misma.

La defensa de este punto de vista, que Rickert desarrollará en su System der Philosophie (1921) como teoría general de los valores, es llevada aún más radicalmente de lo que la llevó Windelband, al campo gnoseològico, para excluir la idea de una realidad en sí como objeto del saber.

Windelband, al fin y al cabo, a pesar de excluir una realidad en sí, admitía como categorías constitutivas del objeto del conocimiento las categorías de la inherencia y de la causalidad y las distinguía de las ideas que expresaban en actos el valor teorético de la verdad con que el pensamiento elabora el dato.

Rickert ve en esto un residuo de un realismo gnoseo­lògico: el objeto del conocimiento no es un dato, sino el límite de una elaboración de lo sensible inmediato, elaboración que es una actuación infinita del valor teorético.

Conocer no es nunca una simple represen­tación: es siempre juzgar, y juzgar es valo­rar, es decir, determinar según una norma ideal, un sistema de relaciones: es el acto de un deber ser que se impone a la confu­sión caótica de la experiencia inmediata y las distintas categorías son sus formas.

La obra de Rickert ejerció una gran influencia, ya sea por su crítica radical y efectiva del realismo gnoseològico y sus presupuestos implícitos, ya sea por su renovado análisis trascendental del objeto del conocimiento en su compleja estructura, o ya sea por la doctrina de la prioridad del juicio sobre el concepto y de su carácter activo y, final­mente, por la idea de la realidad como límite del conocimiento y por el relieve de la infinitud intrínseca del conocimiento mis­mo, como fundamento de la diferenciación y del desarrollo del saber.

Desde este punto de vista puede decirse que Rickert, junta­mente con la escuela de Marburgo, trans­mitió a la filosofía contemporánea los prin­cipios esenciales y fecundos de la crítica kantiana. Es dudoso, por otra parte, que la forma lograda en él por lo trascendental, el valor, no haya introducido un elemento psicologicometafísico en el transcendentalismo crítico tal que haya llegado a turbar no sólo la sistemática del saber, sino la teoría general de la cultura. D

e todos mo­dos, sus escritos sucesivos muestran una continua elaboración de este punto de vista según una dialéctica particularmente intere­sante, rica de ideas nuevas y de problemas, digna aún hoy día de ser considerada y estudiada.

A. Banfi