Nueva Filosofía Universal, Francesco Patrizi

[Nova de universis philosophia]. Obra filosófica en cuatro partes y 69 libros del huma­nista platónico Francesco Patrizi (1529- 1597), compuesta en 1589 y publicada en Ferrara en 1591.

La finalidad y el tema general de la amplia obra, cuyo ambicioso y fantástico subtítulo es: «… en la que, con método aristotélico, se asciende a la causa primera, no ya por el camino del movimiento, sino por el de la luz y de la iluminación, para llegar después, con método original de Patrizi, a la contempla­ción de la plena divinidad, y por último, con método platónico, la universalidad de las cosas es deducida del Dios creador», se pueden deducir mejor de la dedicatoria- prefacio a Gregorio XIV: «… ¿Por qué mo­tivo de la filosofía de Aristóteles se deben leer en los seminarios teológicos y en los conventos, en la misma Roma, aquellas partes que más hostiles son a Dios y a la Iglesia? ¿No hay acaso numerosos tra­tados favorables… como el escrito de Hermes (Trismegistos), que contiene más filo­sofía que toda la filosofía de Aristóteles?…

Muchos diálogos platónicos, como el Filebo (v.), el Timeo (v.), el Sofista (v.), Parménides (v.), Fedón (v.), se pueden leer sin peligro de impiedad, mejor dicho, con provecho para la piedad. Los libros de Plotino contienen toda una teología sagra­da, más que una filosofía». Y después de enumerar los escritos de Padres de la Iglesia platónicos, insinúa que a ellos se prefiere «la impiedad aristotélica» y que se hace por mera ignorancia del veneno que ella contiene.

 La idea fundamental de la obra es la platónico-estoico-mística del uni­verso animado y compenetrado por un soplo divino de vida y pensamiento, que penetra y vivifica todas las cosas; inspiración presentada, en la primera parte, «Panaugia» u «Omnilucentia», como reflejo de la luz ori­ginaria, divina y eterna, que llena todo el espacio infinito, en cuyo centro está el mun­do sensible, en torno al que viven los espíritus superiores; en la segunda parte, «Panarquia», como emanación de todos los espíritus individuales y cosas de la única fuente general, con fusión armónica de la multiplicidad con la unidad en la Divinidad «unomnia» (conceptos pitagóricos, neoplatónicos, cristianos; interpretación simbóli­ca platónica de la Trinidad; jerarquía des­cendiente de los seres); en la tercera parte, «Panpsiquia» (en contraste con el mismo neoplatonismo, que en la naturaleza mate­rial veía el elemento irracional y malo), como entusiástica exaltación de la naturaleza, expresión viva y plena de la razón divina, ya que si la Divinidad es el origen, único de todas las cosas, podrá haber una gradación en la perfección, pero todas las cosas, hasta su última derivación, serán ani­madas por la inteligencia divina, alma del mundo.

Panpsiquista como Telesio, el au­tor pone de manifiesto, contra la concep­ción medieval, que las negaba, las cuali­dades y actividades psíquicas de los ani­males, mejor dicho, de toda la materia llamada muerta, que por sí sola no podría existir. La conexión entre todos los movi­mientos y fenómenos del Universo sólo se puede explicar admitiendo un alma gene­ral — principio intermediario entre el puro espíritu y la materia corpórea — de un or­ganismo universal. Esta conexión está de­mostrada por vía filosófica en la última par­te, la más amplia de la obra: la «Pancomia», que trata especialmente de teorías astronómicas y meteorológicas.

Siendo la potencia divina infinita, también el espacio es infinito en acto, y el mundo en él contenido y a él posterior (contra la doctrina aristotélica del espacio límite de los cuer­pos) también es infinito. Contra el mismo Aristóteles, el cielo está compuesto de es­pacio, luz, calor, flúor, elementos infinitos comunes a todas las cosas finitas; y, estan­do desprovisto de dureza y solidez, no pue­den estar en él las estrellas fluidas, móviles como los pájaros del aire, e incandescentes. La Luz, energía universal creadora de la Naturaleza, procede inmediatamente de Dios, del que es el medio máximo y me­jor para crear, vivificar, alimentar, hacer visible y bello todo el universo.

Aunque sin aceptar completamente la teoría copernicana, el autor admite una especie de gravitación de todas las estrellas, especialmen­te la Tierra y la Luna, hacia el propio cen­tro alrededor del cual gira. Repudia de este modo el geocentrismo, y hace girar la Tie­rra alrededor del Sol, como la Luna alre­dedor de la Tierra, aunque con sus hipó­tesis consigue enturbiar el sencillo sistema de Copérnico. Windelband juzga la Nueva filosofía, «ejemplo típico de la confusión fantástica con que se enredaban en la men­te de los filósofos italianos los antiguos y los nuevos conceptos», en el siglo de Co­pérnico, Cardano, Giordano Bruno y Campanella. La obra va seguida por la edición, realizada por Patrizi, de veinte libros y fragmentos de Hermes Trismegistos; de tres libros de Asclepio, discípulo del mismo; de 320 Oráculos de Zoroastro, y por fin, de 14 libros de Mística egipcia y caldea.

G. Pioli