El Newtonismo para las Damas o Diálogos sobre la luz y los colores, Francesco Algarotti

[Il Newtonianismo per le Damet ovvero Dialoghi sopra la luce e i colorí]. Obra de divul­gación científica y de amena literatura de Francesco Algarotti (1712-1764), publicada en 1737.

Inspirándose en las famosas Con­versaciones sobre la pluralidad de los mun­dos (v.) de Fontenelle y en su propia na­turaleza de hombre de mundo, el ensayista veneciano se propuso presentar una ardua materia científica en forma tensa y bri­llante. La moderna prosa de Algarotti, ca­rente de preciosismos y de artificios, parece el medio más adecuado para difundir el conocimiento de aquel nuevo mundo de las ciencias, lo cual era la ambición del siglo.

Hostil a toda argumentación abstracta y alejada de la viva representación de la realidad, el autor combate incluso el car­tesianismo (representado en un nuevo Sim­plicio, v., tan vacuo en sus razonamientos como el interlocutor aristotélico del Diálo­go sobre los dos mayores sistemas, v., de Galileo), refutando particularmente toda argumentación sobre la naturaleza de la luz y de los colores.

La misma contraposi­ción de la experiencia al raciocinio abs­tracto (elogiando la «filosofía sensata» con­tra la «filosofía fantástica»), muestra en este ágil divulgador un entusiasta de las teorías newtonianas, empeñado en el cono­cimiento más íntimo del saber exacto, ad­mirado de la infinitud de la naturaleza que nos abre lentamente sus tesoros.

Nitidísima y briosa es la expresión de estos diálogos entre el autor y una marquesa que recuer­da a la de Fontenelle; paso a paso se ex­plica la naturaleza de las cosas, y las cues­tiones más arduas quedan allanadas con una sencillez sorprendente, que se sirve de leves movimientos narrativos y de un gar­bo muy dieciochesco para introducir un mundo de cálculos y experimentos. Es sa­bido que Voltaire, que había elogiado el trabajo del joven escritor habiéndolo leído en manuscrito, publicó en 1738 sus Elemen­tos de la filosofía de Newton [Éléments de la philosophie de Newton], que aun sin poseer la agilidad de Algarotti, alcanzan la misma finalidad en forma más ceñida y en ciertos aspectos menos superficial.

El New­tonismo para las Damas, muy pronto fa­moso por el título y la forma en que se dirigía a la buena sociedad, fue traducido a las principales lenguas europeas y con­tribuyó a divulgar los principios científicos, pasión y manía de aquel siglo.

C. Cordié