Napoleón el Pequeño, Víctor Hugo

[Napoléon le petit]. Libelo político de Víctor Hugo (1802- 1885), publicado en 1852. Herido en sus ideales de republicano y de pensador hu­manitario, el desterrado lanza contra Na­poleón III las acusaciones más acres y do­cumentadas.

El golpe de estado que arrojó fuera de Francia a tantos patriotas y la implantación definitiva del Imperio señalan la caída de toda libertad; el heredero de Napoleón es sólo un falsario y un reaccio­nario que se sirvió del juego de partidos y de la alianza entre trono y altar para sofocar todo anhelo de progreso y bienes­tar nacional.

Falta la confianza de los ciu­dadanos en el Estado, las finanzas están mal dirigidas, sueños de gloria militar y polí­tica desnaturalizan todas las empresas, aunque inicialmente estén basadas en el orden y la disciplina: en el nuevo régi­men todo es negación de la dignidad y de la responsabilidad humana, en una palabra, de la libertad. El escritor examina la obra del último Bonaparte desde diversos puntos de vista, mostrando en particular sus de­fectos personales, su carácter vano y des­leal, su escaso conocimiento de los hombres en el gobierno de la cosa pública.

Su mun­do está constituido por perversos y faccio­sos que, secundados en sus más bajos ins­tintos, van perpetrando delitos e iniquida­des que muy pronto serán sometidos al juicio de la historia. En especial se pone en evidencia la preparación del «crimen», es decir, del golpe de estado de 1851 (con páginas sacadas de un futuro Crimen del 2 de diciembre, que a continuación apare­ció en un volumen como Historia de un crimen, v.).

Aun examinando con mirada de historiador los progresos y ventajas que se manifestaron en cierto modo con la cen­tralización política y administrativa del nuevo régimen, Hugo afirma que la gran iniquidad exige venganza; todo despotismo es inútil ante el ineludible progreso, e in­cluso un Napoleón en miniatura servirá para hacernos sentir la distancia que existe entre lo grande e inspirado por los acon­tecimientos, y las bajas imitaciones de fa­milia o de casta.

La obra ha de considerarse como una de las más inmediatas reacciones contra el principio de una restauración im­perial en una Europa que aspiraba, desde Mazzini hasta Kossuth, a una era de libertad.

C. Cordié