Lo Irracional, el Trabajo, el Amor, Giuseppe Rensi

[L’irrazionale, il lavoro, l’amore]. Obra filosófica de Giuseppe Rensi (1871- 1941), publicada en 1923. Tema predilecto de Rensi es la antítesis entre las cosas y el pensamiento humano. Una ojeada imparcial a la realidad nos revela que es irracional (esto es, no conforme con las exigencias de nuestra razón) de manera profundamente dolorosa. Con amarga agudeza, el autor se apoya en zonas fundamentales de su desme­surado tema, e invierte la famosa proposi­ción hegeliana afirmando: «Lo que se con­vierte en real es lo irracional, lo que es racional sigue siendo irreal». Como en todas sus obras el autor lucha a fondo contra las vaciedades metafísicas y la razón absoluta, «mero círculo vacío que se puede trazar in­diferentemente en torno a toda cosa»; sola, en las tinieblas de lo incomprensible, queda «la irracionalidad de lo real». Este trabajo no escapa a esa irracionalidad, y es filosó­ficamente insoluble. Acerca de la antítesis entre «trabajo» y «juego», actitudes y sím­bolos de la naturaleza humana, Rensi ha, escrito una de sus páginas más agudas y profundas, pero todos los capítulos dedica­dos al «trabajo» tienen en su complejidad un relieve extraordinario, y por la virtud misma de su sereno razonamiento alcanzan a menudo una dramática limpidez de líneas. Así también los capítulos acerca del amor cuyas antinomias todas ilustra Rensi: «las cuales hacen que el problema del amor no pueda, ni ahora ni nunca, ser susceptible de una solución racional»; el amor como fenómeno psicológico y fisiológico tiende a la unidad pero lo hostilizan infinitas oposi­ciones, equivocaciones y desórdenes, y pues­to que el «espíritu está destinado a frag­mentarse en elementos inconciliables» exige, pues, «la coincidencia, el encuentro perpe­tuo». Ahora bien, en la realidad ocurre todo lo contrario, y el amor se convierte por ello en emblema «de la dualización y de la fragmentación que lacera insuperablemente y en todas las esferas, la realidad y la con­ciencia». Este volumen de Rensi figura en­tre los que mejor expresan su pensamiento y la dolorosa sinceridad de su espíritu.

O. Nemi