Las Ventanas de mi Estudio, James Russell Lowell

[My Study Windows]. Colección de ensayos del poeta y crítico norteamericano James Russell Lowell (1819-1891), publicada en 1871.

En ésta y en otras dos colecciones (Among my Books y Fireside Travels) Lowell reunió sus mejores ensayos que habían sido publica­dos en el «Atlantic Monthly», en la «North American Review» y en otras revistas. My Study Windows comprende trece ensayos de los que siete son de tema literario, dos ilus­tran la personalidad de hombres políticos, y tres toman su motivo de la vida coti­diana. De este tipo son los dos primeros, amables charlas, no carentes de agudas ob­servaciones; la primera sobre los pájaros que hacen sus nidos en el jardín del escritor y en general en la región, y la segunda sobre las pintorescas bellezas del invierno. Lowell es un escritor de vasta cultura y en sus ensayos, además de sus observaciones per­sonales, encontramos a menudo las opiniones de otros escritores, al igual que abun­dan las citas poéticas. En su tercer ensayo, Lowell trata un tema que le hace áspera­mente irónico.

Le irrita profundamente, en efecto, la incomprensión de los extranjeros, que creen comprender a los americanos y toman aires de superioridad y condescen­dencia hacia este pueblo de comerciantes todavía tan rudo y falto de ideales. Lowell se siente profundamente americano, y su fiero patriotismo vibra en el ensayo sobre Abraham Lincoln, al que admira, venera y defiende calurosamente contra toda mal fun­dada acusación de incoherencia política. Los ensayos literarios son instructivos princi­palmente por la exposición atenta e inteli­gente de la obra de cada escritor encua­drada en la literatura de su época. Las opi­niones personales del propio autor, aunque sin tener una gran importancia, a menudo resultan notables por su originalidad. Lo­well es un ilustre representante del período en el que la literatura americana se va libe­rando lentamente de la tradición inglesa, llegando a conquistar su independencia.

No siempre son benévolos sus juicios, y a me­nudo su ironía es cortante, como cuando pone por los suelos al poeta americano Ja­mes Gate Percival, o a Carlyle como histo­riador. Críticas más bien duras dirige tam­bién a Thoreau en su papel, algo afectado, de apóstol de la naturaleza. Hablando de Swinburne, justamente observa Lowell que no se puede crear nuevamente el espíritu griego con una imitación formal. Los largos ensayos sobre Chaucer, Dryden y Pope son, naturalmente, los más impregnados de cul­tura tradicional. Sin embargo, los juicios de Lowell son independientes y sinceros, viva expresión de la actitud de un hijo del Nuevo Mundo hacia el Antiguo, al que se siente unido, pero no sujeto, por vínculos raciales, lingüísticos y culturales.

L. Jacchia