Las Bellas Artes Reducidas a un Mismo Principio, Charles Batteux

[Les beaux arts reduits á un méme principe]. Obra filosófica de Charles Batteux (1713-1780), publicada en París en 1746 y dedicada al Delfín de Francia para que los príncipes reales extrai­gan de las artes «las primeras lecciones de virtud, el gusto de la verdadera gloria y la esperanza de vivir en la posteridad». El autor reduce toda manifestación de lo bello al gusto de lo verdadero y sencillo y en particular al ejemplo de la naturaleza «or­nada con sus propias gracias». En el gus­to y en las artes, son numerosas las nor­mas, por ello es preciso simplificarlas para hallar principios comunes a todas, una ley soberana «que una vez bien comprendida sea la base, el resumen y la explicación de todas las demás». El autor fija esta base estética en la sencillez de las manifestacio­nes artísticas, en la armonía de las artes de una obra y en la sinceridad, carente de afectación, de los sentimientos humanos: por encima de los entusiasmos indistintos, Batteux quiere dar la razón a la exigencia racional de un criterio unitario y general, alaba la poética de Aristóteles y encuentra defectuosas las recientes de D’Aubignac y de Darcier. También en cuanto a la poesía, la racionalidad ha de colocarse en la base de toda argumentación.

Imitar la naturaleza es norma fundamental de todas las artes, desde la pintura hasta la música, la poesía, la danza. La unidad de las artes está con­firmada, pues, por la actitud del gusto, que tiende hacia la hermosa naturaleza. Muchos ejemplos sacados directamente de los artistas demuestran que la práctica con­cede la razón a esta teoría y que la poesía es la base fundamental para la compren­sión de todas las demás artes. Así pues, el proceso natural del gusto sólo se encuentra en la naturaleza: de la contemplación de su armonía derivan las leyes de la propie­dad, del decoro y de la racionalidad, que son consideradas esenciales para todas las artes. La obra de Batteux es notable como afirmación de una unión necesaria de las Bellas Artes. Sin embargo, no resuelve las premisas fundamentales de la Poética (v.) aristotélica en relación con las discusiones del siglo XVIII sobre el gusto y el entusias­mo. Las páginas que se refieren a la música son bastante débiles en sus argumentacio­nes y ejemplos, y testimonian más que nada la versatilidad de tipo enciclopedista con que el problema estético es considerado por el autor. Teñidas también de árido intelectualismo están las páginas en las que, para distinguir poesía de prosa, Batteux trata de incluir en una definición racional la exi­gencia que es la base de todas las artes.

C. Cordié