La Filosofía de las Formas Simbólicas, Ernst Cassirer

[Die Philosophie der simbolischen Formen]. Obra del filósofo alemán Ernst Cassirer (1874-1945), publicada en 1923-32. La conciencia moderna, según Cas­sirer, brota de la matriz del mito prehistó­rico y de la metafísica medieval; sus for­mas simbólicas han nacido del dato bruto de los ritos y de los gestos; las funciones lógicas se desprenden del material natural y se liberan paulatinamente de la invasión sensorial, permitiendo así la autoliberación de la conciencia. Las formas simbólicas son, pues, estados progresivos de la aparición de la conciencia. Esta aparición, esta emer­gencia gradual, permite seguir el progreso en la evolución que, del pensamiento meta- físico, conduce a la ciencia moderna. Éste es el estudio que el filósofo había empren­dido en los tres volúmenes dedicados al Problema del conocimiento (v.). Pero esta misma emergencia puede evidenciarse por el desarrollo progresivo de la materia bru­ta y de la producción de la conciencia en actividad: tal es la tarea de la Filosofía de las formas simbólicas, que recarga su atención no sobre el espíritu creador, sino sobre la forma creada por el espíritu que, como un espejo, es el reflejo de aquél.

La Filosofía de las formas simbólicas es una filosofía de la creación. La forma simbólica no debe confundirse con la materia prima de la creación, ni con la fuente del acto creador: efectivamente, ella representa el proceso mismo de la creación. Y así Cassirer subraya que su filosofía no es una meta­física (vuelta sobre el ser), ni una psicolo­gía (interesada por la misma conciencia). Ni la Conciencia pura, ni el Ser puro inte­resan a la filosofía de Cassirer. Cualquier dato inmediato es ya un complejo «mate­rial-espiritual»; es, dice Cassirer, un «creatum», el germen de una forma simbólica. Y, sin duda, es necesario precisar ahora que si Cassirer no se inclina ni hacia el Ser puro, ni hacia la Conciencia pura, es porque no existe ni Ser puro, ni Conciencia pura, ni datos puros. El mundo de las for­mas simbólicas es el mundo de la vida, y la filosofía de las formas simbólicas, que culmina en el lenguaje matemático, es una filosofía esencialmente optimista que per­sigue la liberación del hombre por sí mis­mo, a través del simbolismo. De este modo ella persigue este supremo éxito: la unión de todos los hombres. El retorno al mundo de los signos es la etapa preparatoria de aquella partida decisiva que lanzará al es­píritu a la conquista del mundo que le es propio: el mundo de la Idea. Necesitamos vivir por los símbolos o morir en la carne.