[Philosophie de l’art en Italie ]. Obra del historiador francés Hippolyte – Adolphe Taine (1828-1893), publicada en París en 1866 y compuesta, como la Filosofía del arte (v.) del mismo autor, de una serie de lecciones pronunciadas en la Escuela de Bellas Artes. Taine quiere encontrar en- el estudio del arte italiano del Renacimiento una confirmación a la ley general por él formulada, según la cual existe una exacta y necesaria dependencia entre la obra de arte y su ambiente. Su investigación se limita, sin embargo, a lo que considera período áureo de la pintura italiana, desde el 1475 hasta los alrededores del 1530; a pesar de sus propósitos de imparcialidad científica, juzga imperfecto el arte del siglo XV y decadente el de la segunda mitad del XVI. Objetivo primordial del arte en el período examinado es la representación de cuerpos que son, al mismo tiempo, naturales e ideales, reveladores de una humanidad más serena, noble y rica de energía que la corriente. Determinado así el carácter original del arte italiano, el escritor indaga las causas que lo ocasionan. La primera, de naturaleza permanente, es la raza, que lleva en sí un tipo de imaginación afín al de los antiguos griegos y romanos, el sentido del orden, de la regularidad, de la forma armoniosa y correcta.
En el siglo XVI se le añaden a esta actitud innata algunas circunstancias particularmente favorables al florecimiento de un gran arte: el amor por la cultura, extendido en Italia antes que en el resto de Europa: un feliz equilibrio entre las imágenes y las ideas, desconocido en la época moderna; el gusto por lo pintoresco, atestiguado en las costumbres, las fiestas, las mascaradas y las apoteosis; la inclinación a los placeres sensuales que va creciendo a medida que disminuyen las preocupaciones religiosas. Y, finalmente, la abundancia de caracteres enérgicos e impetuosos, de actuación trágica y violenta, contribuye, según el autor, a concentrar el interés del público y de los artistas sobre la representación del cuerpo humano. Sin embargo, el ambiente, descrito por Taine con observaciones a menudo agudas y con frecuentes citas de obras de Maquiavelo, Castiglione y de la Vida [Vita] (v.) de Cellini, lejos de ofrecer una convincente explicación de la gran pintura de la época, no presenta ninguna relación directa con la realidad artística de la obra de Leonardo o de Miguel Ángel, de Rafael o de Tiziano. Resulta así evidente la insuficiencia del método positivista del escritor, si bien su aplicación no esté, en la práctica, exenta de involuntarios compromisos y atenuaciones y conduzca a algún resultado notable, como en los posteriores ensayos sobre la pintura de los Países Bajos.
G. A. Dell’Acqua

