Filosofía del Derecho, Serbati Rosmini

[Filosofia del Diritto]. Obra de Antonio Serbati Rosmini (1797-1855), publicada entre 1841 y 1845, con ediciones sucesivas. Las notas caracte­rísticas del derecho, no son tanto la unidad, la certidumbre y la universalidad, como, sobre todo, la justicia. La Filosofía del De­recho es, por tanto, la ciencia de la Justicia, la «que sienta el inconcuso funda­mento de toda autoridad humana, no menos que de toda la legislación que de ella pro­ceda». La Ciencia del Derecho, como toda la ciencia que trata de las acciones hu­manas, debe estar en relación determinada con la ética y la endemonología. Para el autor, se halla en medio de estas dos últi­mas, por lo que el derecho es «la facultad endemonoiógica de la ley moral protegida». Esta definición, en cuanto aplicable a todos los derechos posibles, expresa el principio, o sea, el ideal del derecho o derecho racio­nal. El concepto del derecho comprende, por tanto, todos los elementos constitutivos y típicos de éste. Así, mientras que en su concepto comprende el elemento de la fuer­za (endemonología), incluye también el concepto moral del deber, que es el corre­lato del derecho en el respeto a la libertad de los demás. El deber es siempre uno, esto es, moral; se convierte en jurídico, cuando se refiere a una realidad que tiene los caracteres de derecho.

La noción del deber, sin embargo, precede y engendra la de derecho: en tanto que la primera es simple y completa en sí, la segunda debe comprender en sí la primera. El autor de­fine por tanto la obligación jurídica como «el deber moral que obliga a una persona a aceptar intacta y libre cualquier activi­dad propia de otra persona». Una vez esta­blecida la esencia del derecho, se derivan de ella los derechos especiales. El principio de derivación de todos los derechos lo cen­tra en la «propiedad», entendida como «una conjunción estable, íntegra, y por tanto ex­clusiva, de tal suerte que, la cosa ligada a la otra que se dice “propia”, no esté li­gada de este modo a ninguna otra». La pro­piedad, unida a la persona, como dominio de ésta sobre una cosa, constituye la li­bertad jurídica, o sea, «la relación de po­testad que tiene la persona propietaria so­bre la cosa propia, por cuya relación aqué­lla puede hacer de ésta lo que quiera». Sobre el fundamento de la propiedad, el autor deduce todo el sistema de derechos específicos, que clasifica en dos categorías fundamentales: derechos individuales y de­rechos sociales. Mientras que los primeros son en parte convencionales y en parte na­turales, los segundos son todos convencio­nales.

La obra suscitó gran interés en su tiempo y halló calurosa acogida en los am­bientes liberales. Científicamente posee un alto valor, por su carácter sistemático y por la manera estrictamente lógica de tratar el tema, formulado íntegramente a través de deducciones conceptuales. Estas cualidades son precisamente las que todavía conser­van viva a la obra, aunque el planteamien­to del problema jurídico se haga hoy sobre directrices muy * distintas de las seguidas por Rosmini. La moderna especulación jurídica, en su tendencia a colocar los fun­damentos especulativos del Derecho en un conjunto general de valores del espíritu, y de integrarse en los grandes sistemas ins­pirados en estas tendencias, no puede, sin embargo, apartar su atención del sistema rosminiano, factor primario de la interna crítica reconstructiva que la propia especu­lación debe afrontar por necesidad íntima.

A. Repací