[Darstellung meines Systems]. Exposición sistemática del pensamiento del filósofo alemán tal como era al terminar la primera fase de su desarrollo; aparecida por entregas en el «Zeitschrift für Spekulative Physik» (1800-1801), y después en volumen incompleto en 1802.
Schelling la consideraba como el documento que expresaba su pensamiento con mayor fidelidad, y en que se revelaba en todo su alcance la filosofía de la identidad absoluta. Schelling sigue en ella el método demostrativo matemático, deduciendo la filosofía de definiciones y axiomas, análogamente a la Ética (v.) de Spinoza, a la que, según declara en el prefacio, se acerca todo lo posible. El sistema de la identidad absoluta, o teoría de la identidad, es un idealismo trascendental que quiere hacer salir todas las ciencias no ya del principio demasiado exclusivo del «Yo», ni de la naturaleza, sino de un principio más elevado, del Absoluto, que contiene en sí al yo y a la naturaleza.
Es un idealismo y un realismo reunidos, llevados al punto de vista superior lo Absoluto, que no es ni espíritu ni naturaleza, ni infinito ni finito, ni ser ni conocer, ni sujeto ni objeto, porque en él se confunden y desaparecen todas las oposiciones, diversidades y separaciones: es la absoluta identidad de lo ideal y lo real, la absoluta indiferencia de lo diferente, de la unidad y la pluralidad; es el «Uno», universo, la totalidad. Fuera de la identidad absoluta, no existe realmente nada; nada finito existe por sí, todo lo que es, es identidad absoluta y su desenvolvimiento se realiza por la oposición de los términos como los dos polos de un imán. A este modo de destacarse el absoluto en su inmóvil uniformidad, lo llama Schelling revelación espontánea, o caída de las ideas de Dios.
De aquí nacen tres proposiciones principales, 1) no existe más que un solo ser: la identidad absoluta; las diferencias entre las cosas son sólo cuantitativas, no cualitativas, y consisten en el predominio, en cada ser, de la subjetividad o de la objetividad, de lo ideal o de lo real, dos polos opuestos de una misma actividad; 2) el Ser absoluto no es la causa del Universo, es el Universo mismo, que se revela en la generación eterna de las cosas, que constituyen las formas singulares de este único ser, el cual, sin embargo, sólo se halla en la Totalidad; la naturaleza, por tanto, no está muerta, sino que vive, es divina como ideal, e indestructible; 3) esta manifestación de lo Absoluto, se produce por un desarrollo cuya manera de realizarse busca la ciencia: ella es, por tanto, una imagen del Universo, en cuanto que deduce las ideas de las cosas del pensamiento fundamental de lo Absoluto, según el principio de identidad en la triplicidad, reproduciendo en esta construcción ideal, que se identifica con la filosofía, los grados de la naturaleza, esto es, la sucesión de las formas que sucesivamente va revistiendo.
El punto filosófico más alto se logra cuando en la pluralidad y en la diversidad no se advierte sino una forma relativa y en esta forma la identidad absoluta. El esquema general de la construcción de Schelling, es por tanto lo Absoluto, el Todo en su forma primera (Dios), que se manifiesta en su forma secundaria, la Naturaleza, en los dos órdenes de lo Relativo: Real e Ideal, bajo las respectivas actividades o potencias Peso- Materia, Luz-Movimiento, Organismo-Vida y Verdad-Ciencia, Bondad-Religión, Belleza-Arte. Por encima, como formas reflejas del Universo, se colocan el Hombre (Microcosmos) y el Sistema del Mundo (o Universo Eterno), a los que corresponden el Estado y la Historia. La serie ideal, aquí está sólo enunciada, ya que, del mismo modo que en la serie real se han fijado tres potencias para la naturaleza orgánica que se corresponden con el dinamismo de la naturaleza inorgánica, se hará en la construcción de la serie ideal para la naturaleza espiritual, con preponderancia del factor subjetivo.
A la luz, electricidad, química corresponderán: conocimiento, acción, arte, o sea, intelecto, voluntad (libertad) y genio, correspondientes a las ideas de bondad, verdad y belleza. Esto es lo que hará en el Bruno (1802), complemento de la Exposición, y en el Sistema completo de Filosofía (1804), en el que bajo el impulso de Spinoza, construye una ética determinista. La Exposición se hace un tanto pesada por sus fantásticas analogías pseudocientíficas llevadas hasta minuciosos detalles. La materia sería un cuerpo sin alma, privada del peso que imprimen a la masa los movimientos, expresión de la afinidad de la masa por la substancia absoluta. El magnetismo y la electricidad son dos desviaciones opuestas de la identidad absoluta; la una hace ensanchar el ser en términos contrarios, la otra, reduce las oposiciones.
La identidad absoluta obliga a la intención a que haga la suma algebraica de estas dos desviaciones, lo cual se realiza en el proceso químico, que hace cesar la diferencia sobre la que reposa la electricidad, y así sucesivamente. El sistema de la identidad absoluta, a pesar de las lagunas y dé la obscuridad de la Exposición, se considera como la conquista verdaderamente original hecha por Schelling en el terreno de la filosofía: reúne el sujeto y el objeto en lo Absoluto, que es su punto de indiferencia, llegando hasta afirmar que el hombre puede tener cierto conocimiento de Dios, basado sobre la identidad entre el espíritu humano y el Ser.
G. Pioli

