Escritos sobre Física de Rowland

Los escritos del físico norteamericano Henry Augustus Rowland (1848-1901), se reunie­ron después de su muerte en la colección «Collected physical papers» al cuidado de un comité del que era secretario Joseph S. Ames. La actividad de este eminente físico fue reflejándose en las revistas científicas, entre ellas: «Amer. Acad. Proc.» (1880-1881), «Amer. Assoc. Proc.» (1883), «Franklin Inst. J.» (1872), «Phil. Mag.» (1873, 74, 75, 79, 81, 82, 83, 84, 87, 88, 89, 92, 98), «Amer. J. Math.» (1878, 80, 84, 89), «Berlin, Ak. Monatsber.» (1876), «Silliman, Amer. J.» (1875, 78, 79, 80, 96, 99), «Atti Ist. Veneto» (1880, 82).

Sus trabajos versan sobre el calor, la electricidad, el magnetismo, las medidas eléctricas y la espectroscopia. En sus importantes investigaciones para la de­terminación del equivalente mecánico del calor («Amer. Acad. Proc.», 1879, 1880) corrigió los valores calculados por Joule, y valiéndose de un procedimiento experimen­tal suyo pudo comprobar que el valor del equivalente depende de la capacidad ca­lorífica del agua, y dio para los diversos grados valores del equivalente, aceptados todavía entre los más exactos que se han calculado hasta el presente. En las medidas eléctricas fue el primero que se valió del método de Kirchhoff, en el que se utiliza la inducción electrodinámica para la de­terminación absoluta de las resistencias («Amer. S. of. Se.», 1878); y después, tam­bién según la misma determinación, ex­perimentó con el método de Lorenz me­diante la inducción en un disco metálico en rotación («Elektrotechn. Zeitsch.», 1885).

Sus experimentos para determinar la sus­ceptibilidad y permeabilidad magnéticas en los que recurrió al método balístico («Phil. Mag.», 1873, 74), le llevó a consi­derar el cuarzo y el espato de Islandia como desprovistos de carga residual («Phil. Mag.», 1881). Por medio de un condensa­dor esférico, midiendo el potencial con un electrómetro absoluto de Thomson, deter­minó la magnitud v (velocidad de la luz), relación entre una cantidad de electricidad, en unidades^ electrostáticas y en unidades electromagnéticas, problema que en aque­llos tiempos era de gran actualidad para comprobar la teoría de Maxwell («Phil. Mag.», 1889). Rowland fue el primero que, por medio de la rotación de un disco me­tálico, consiguió revelar la acción magné­tica de una carga eléctrica en movimien­to, resolviendo experimentalmente el pro­blema de la corriente de convección («Pogg. Aun.», 1876).

En 1883 Rowland tuvo la in­geniosa idea de substituir, en las observa­ciones espectroscopias, los retículos pla­nos de difracción por los retículos cónca­vos, con el importantísimo resultado de eliminar las partes ópticas de cristal que absorben las radiaciones infrarrojas y ul­travioletas. En sus últimas mediciones (1893) alcanzó una precisión de una milé­sima de unidad Angstróm; para este obje­to consiguió construir máquinas de dividir de una precisión insuperada («Phil. Mag.», 1882, 93; «Sill. Journ», 1883; «Astronomy and Astrophysic», 1893). Por este pro­cedimiento consiguió publicar (Baltimore, 1888) unas tablas de longitud de onda del espectro solar normal, las cuales, durante muchos años, sirvieron de referencia a los investigadores de la espectroscopia («Sill. Journ.», 1887, 88; «Phil. Mag.», 1887, 89, 93; «Astronomy and Astrophys.», 1890-1895, en particular 1893; «Astrophys. Journ.», 1895- 1897). Todos los trabajos de este investiga­dor ofrecen una gran pulcritud y perfec­ción de método, y son un modelo de prác­tica experimental.

P. Pagnini