Epistolario de Unamuno

Fue Miguel de Unamuno (1864-1936) cultivador entu­siasta y original del género epistolar, per­sonalmente mantenido sin mediación de secretario ni de artificio mecánico alguno: autógrafo todo él. En una época de su vida confesó haber llegado a la «epistolomanía» de la que pedía disculpa a sus destinata­rios. Si a esta circunstancia unimos la de haber sido un escritor público muy propen­so a lo autobiográfico, huelga advertir que sus cartas se convierten, por su tono intimo, en el mejor arsenal de documentos para trazar su propia biografía. Una parte de su epistolario vio la luz en vida, y no me re­fiero a las numerosas ocasiones en que la prensa diaria u otras publicaciones periódi­cas albergaron «cartas abiertas» suyas, sino a dos volúmenes en cuya composición in­tervino.

Uno de ellos es el titulado El por­venir de España, Madrid, Renacimiento, 1912, formado por las cartas que cruzó pú­blicamente con Ángel Ganivet en las co­lumnas del diario «El Defensor de Granada» en 1896 — nueve de éste y ocho suyas — a las que él mismo puso un prólogo revela­dor en aquella ocasión en el que refiere su amistad con el escritor granadino. El otro es el volumen XIII de las «Obras Comple­tas» de Rubén Darío publicadas por Alber­to Chiraldo, bajo el título de Epistolario, Madrid, 1926, uno de cuyos apéndices lo forman las ocho que le dirigió Unamuno en los años comprendidos entre 1899 y 1909. (Una más de éste, hasta entonces inédita, fechada en 1907, ha sido dada a conocer en la revista «Cuadernos», de París, en 1957, número 24.) Pero ha sido después de la muerte de don Miguel cuando las piezas de su epistolario se han incrementado, sin que su número represente más que una parte sólo de las que por millares él reci­bió, cuidadosamente conservadas en su ar­chivo. El que desee una información lo más completa posible puede consultar la «Cróni­ca» con que se cierran los siete números hasta- ahora publicados de los «Cuadernos de la Cátedra Miguel de Unamuno», que la Universidad de Salamanca viene publicando desde 1948, de la que es autor Manuel García Blanco.

De ella extraemos los si­guientes datos, referidos exclusivamente, a epistolarios propiamente dichos o a las aportaciones de cierta entidad. He aquí una relación de los así calificados. 1. Epistolario a Clarín, prologo y notas de Adolfo Alas, Madrid, Ediciones Escorial, 1942. Contiene diez cartas de Unamuno dirigidas al crítico asturiano entre 1895 y 1900. 2. Unamuno en sus cartas. Antología epistolar, por Bernar­do G. de Candamo, en la edición Ensayos, Madrid, Aguilar, 1942, tomo II. Son frag­mentos de las dirigidas a éste en los años 1900 a 1905, cuyas fechas exactas no cons­tan, pero cuyo contenido, agrupado por te­mas, es de gran interés. 3. Las dirigidas a Luis Ruiz Contreras, director de la «Revista Nueva», de Madrid, donde Unamuno publi­có algunas de sus primeras poesías en 1899, y en la que colaboraron los escritores de la generación del 98; las dio a conocer su destinatario en uno de los capítulos de sus Memorias de un desmemoriado, publicado en la revista madrileña «El Español», en 1943, números 40, 42, 43 y 44, reproducido más tarde en el volumen del mismo título, Ma­drid, Aguilar, Colección Crisol, 1946. Son ocho, de gran valor literario, reproducidas parcialmente y escritas en los años 1899 a 1900. Representan sólo una parte de las que Ruiz Contreras llegó a reunir. 4. Cartas de Manuel Laranjeira. Prefácio e cartas de Miguel de Unamuno, Lisboa, Portugalia Edi­tora, 1943.

Se trata de una edición prepa­rada en homenaje del poeta y médico por­tugués con el que Unamuno tuvo gran amis­tad, y que puso fin a su vida en 1912, y del año siguiente es el prólogo unamuniano, aunque el volumen no se publicó, como ya se indica, hasta treinta años después. Son cinco cartas escritas entre 1908 y 1911. 5. Cinco cartas a Azorín, de los años 1904 a 1912, en «La Estafeta Literaria», Madrid, 1944, número 11. Su destinatario dio a co­nocer otras dos, de 1906 a 1909, en su libro Madrid, Biblioteca Nueva, 1941. 6. Unamuno-Utrillo, o nada más que un hombre, tres cartas de 1903 a 1907, dirigidas al es­critor y artista catalán, y dadas a conocer por su hijo en «La Estafeta Literaria», Ma­drid, 1945, núm. 39, 7. Trece cartas inéditas del muy vascongado don Miguel de Una­muno, recopilación y glosas de Pedro Badanelli, Santa Fe, 1944; son las dirigidas, entre 1900 y 1914, al escritor uruguayo Al­berto Nin y Frías. 8. Miguel de Unamuno, íntimo.

Al margen de sus cartas, en «Sur», Buenos Aires, 1944, números 119 y 120, diri­gidas a Juan Arzadun entre 1892 y 1920, dadas a conocer por éste, y reunidas en un folleto poco después, Buenos Aires, 1945. Son esenciales para una biografía una­muniana, por haber sido su destinatario coe­táneo riguroso de don Miguel, gran amigo suyo y bilbaíno también. 9. En el libro El son entero, Buenos Aires, 1947, de Nico­lás Guillén, reproduce su autor, a manera. de prólogo, una carta de Unamuno, en la que le trascribe una de las poesías de su Cancionero. Está fechada en 1932. 10. Car­tas inéditas de Unamuno a Ángel Ganivet, publicadas por Antonio Gallego Morell, en la revista «Ínsula», Madrid, 1948, núm. 35. Fechadas en los meses de septiembre a no­viembre de 1898. 11. Epistolario de Unamu­no y Pedro Jiménez Ilundain, dado a cono­cer por Hernán Benítez, en la «Revista de la Universidad de Buenos Aires», 1948-49, núms. 331 a 334. Comprende desde 1898 a 1922, y está integrado por treinta y seis car­tas del primero y veintiuna del segundo, y es un conjunto esencial para la biografía de Unamuno.

Hoy puede leerse reunido y con los ensayos preliminares y comentarios del doctor Benítez en su libro El drama reli­gioso de Unamuno, Buenos Aires, 1949. Este epistolario capital ha sido traducido al alemán, editado por Franz X. Niedermayer con el título Miguel de Unamuno. Briefwechsel mit seinem Freund derri Landsmann Ilundain, Nürnberg, Glock und Lutz, 1955. 12. Cartas de Unamuno a Ernesto A. Guzmán, publicadas en el «Boletín del Instituto Nacional», Santiago de Chile, 1949, números 34 a 36. Se trata del poeta chileno de este nombre con el que mantuvo corres­pondencia desde 1906 a 1911. Son diez car­tas. 18. Cartas a Casimiro González Trilla, dadas a conocer por Hernán Benítez en la «Revista de la Universidad de Buenos Ai­res», 1950, año IV, núm. 16, precedidas de un «Nuevo palique unamuniano», en el que da noticia de su destinatario, un salmantino que fue alumno de don Miguel en la Uni­versidad de Salamanca en los primeros años de este siglo. Son doce cartas. 14. Una­muno y Maragall. Epistolario y escritos complementarios. Barcelona, Edimar, S. A., 1951.

Contiene veintiuna del primero y die­ciséis del segundo, y es otra aportación esencial a este tema. Posteriormente, en «Cuadernos de la Cátedra Miguel de Una­muno», Salamanca, 1952, número III, Ma­nuel García Blanco ha dado a conocer tres cartas más del poeta catalán que vienen a completar este epistolario, cuyas fechas es­tán comprendidas entre 1900 y 1911. 15. Tres cartas de Unamuno, en la revista «Centro», Buenos Aires, 1951, número 1. Una de 1902 dirigida al pensador uruguayo José Enrique Rodó, y otras dos, de 1920 y 1927, al editor costarricense J. García Monge. 16. cartas inéditas de Miguel de Unamuno, diri­gidas al poeta portugués Teixeira de Pascoaes en 1905 y 1907, y dadas a conocer por Joachim de Carvalho, en «Revista Filosófi­ca», Coimbra, 1952, núm. 5. Una tercera car­ta al mismo, fechada en 1913, dio a conocer la revista «Ler», Lisboa, 1953, núm. 11; y otra más, de 1909, en la revista «Vértice», de Coimbra, 1953, núm. 115. Ignoramos si se ha publicado el anunciado epistolario com­pleto de ambos escritores que Ramón Martínez-López anunciaba para la Universidad de Texas, Austin, con el título de The correspondence Unamuno-Pascoaes (1906-1933). 17. De mis memorias, por Camille Pitollet, en «Boletín de la Biblioteca Menéndez Pe- layo», Santander, 1952.

En ellas ha dado el hispanista francés el texto casi completo de siete cartas que le dirigió Unamuno en los años 1904 a 1906. 18. Alfonso Armas Ayala, ha dado a conocer dos cartas iné­ditas dirigidas a Manuel Machado, en- 1917 y 1919, en la revista «Correo Literario», Ma­drid, 1952, núm. 50. 19. En la misma revista Mariano Rodríguez de Rivas, 1953, núme­ro 71, ha reproducido el texto de otras tres cartas, fechadas en 1911, que Unamuno es­cribió al actor Fernando Díaz de Mendoza, interesantes por referirse a sus actividades como autor dramático. 20. De la numerosa correspondencia unamuniana con escritores americanos, Manuel García Blanco ha pu­blicado los siguientes epistolarios comple­tos: El escritor argentino Manuel Gálvez y Unamuno, en «Cuadernos Hispanoamerica­nos», Madrid, 1954, núm. 53, que contiene cuatro de éste de los años 1915 a 1928; El escritor uruguayo Juan Zorrilla de S. Mar­tín, en la misma revista, 1954, núm. 58, que contiene ocho de 1906 a 1912 (de este tra­bajo hizo una edición aparte el Gobierno del Uruguay, Madrid, 1955, con ocasión del centenario de Zorrilla de San Martín); y El escritor mejicano Alfonso Reyes, y Una­muno, en la misma revista, 1955, número 75, epistolario que comprende de 1913 a 1923, y contiene ocho cartas de don Miguel.

De este trabajo hay también una edición pri­vada del «Archivo de Alfonso Reyes», Se­rie F. Documentos, núm. 1. México, 1956. 21. Del copioso epistolario mantenido por Unamuno con el hispanista francés Jean Cassou, ha dado a conocer éste, en versión francesa, seis cartas de aquél fechadas entre 1925 y 1930, que ilustran los años de su autor en París y Hendaya, en la revista «Cahiers du Sud», 1954, núm. 325. 22. Tres cartas de Unamuno sobre el habla de Bil­bao y los «maketos» de Vizcaya, por Jon Bilbao, trabajo aparecido en el «Boletín del Instituto Americano de Estudios Vascos», Buenos Aires, 1955, año VI, tomo VI, re­produce el texto de las dirigidas al escritor bilbaíno Emiliano Arriaga, en 1897, cuyo libro Revoladas de un chimbo, fue prologado también por Unamuno. 23. En el núm. 1 de la «Revista Dominicana de Cul­tura» ha inaugurado Emilio Rodríguez Demorizi, un «Archivo Literario de Hispa­noamérica», en el que ha dado a conocer dos cartas de Unamuno, fechadas en 1907, y dirigidas a J. M. Bernard y a Valentín Giró. 24. Finalmente la «Revista Hispánica Moderna», Nueva York, 1956, tomo XII, ha dado a conocer cuatro cartas de Unamuno a su traductor al inglés de la novela Niebla, Mr. Warner Fite, profesor que fue de la Universidad de Princeton, y en la misma publicación ha editado, con anotaciones, Manuel García Blanco, las de éste a don Miguel. Decididamente nos hallamos ya en/ el camino más seguro para que el conoci­miento del epistolario unamuniano dé lugar a una eficaz ordenación de esta parte priva­da de su creación, cuyo valor e importancia autobiográficos se destacan por sí solos.

M. García Blanco