Ensayo sobre las Costumbres y el Espíritu de las Naciones, Frangois-Marie Arouet (Voltaire)

[Essai sur les moeurs et Vesprit des nationes et sur les principaux faits de l´histoire, depuis Charlemagne jusqu´à Louis XIII]. Con esta Voltaire ofrecía, en 1756, a la Marquesa de Chátelet la amable ayuda que ella le pi­dió para poder leer sin fastidio la historia moderna. Pero el gesto galante escondía la exigencia, fundamental en el espíritu de Voltaire, de revestir de la luz de la «razón» el mundo histórico. Sólo que, a diferencia de Montesquieu (v. El espíritu de las leyes), Voltaire no reduce la historia a la expre­sión de exigencias políticas, sino que ex­tiende el concepto del «espíritu» informa­dor de la misma a los movimientos internos y a las tendencias y pasiones humanas.

En este movimiento, que arranca de lo más profundo de los siglos y que tiende a hacer extrínsecas las leyes intrínsecas de la actuación humana, está el verdadero signi­ficado de la historia, cuyo acento no se basa tanto en las guerras ni conquistas, o en las veleidades de capitanes o reyes, como en la secreta labor de las paces fe­cundas, en las diversas actitudes del pen­samiento, de la religión, de las artes y de las «costumbres». Voltaire, que ya había trazado el cuadro de dichas fuerzas en el momento de su resolución definitiva en el espejo de las verdades racionales del si­glo XVIII (v. El siglo de Luis XIV), vuelve a recorrer con ideas racionalistas, los cami­nos y estadios del progreso humano. El En­sayo reúne consideraciones y bocetos sobre amplios horizontes de historia europea y oriental y supera los límites de las historio­grafías humanista y eclesiástica, con la li­bre conquista de un dominio universal de los hechos.

A una amplia introducción, que reúne minuciosas noticias y cuestiones sobre el mundo antiguo, sigue el prólogo donde se expone el plan de la obra, dedicada a sacar del «amplio almacén» de los hechos tan sólo a los más significativos para esta­blecer los sucesivos momentos de esta epi­fanía de la razón. Recopilados esos hechos lejanos, el historiador recompone vivaces cuadros, como un restaurador de frescos antiguos, repasando las líneas y el colorido originales y complaciéndose en ver yuxta­puestas, en diversas^ composiciones, las for­mas en que la razón se ha ido afirmando gradualmente.

L. Rodelli

Voltaire es un periodista genial: actuar sobre la opinión que actúa sobre el poder de un país donde el poder es débil y la opi­nión fuerte, es todo el sistema del perio­dismo contemporáneo: y Voltaire fue quien lo creó (Lanson)