El Sol, Angelo Secchi

[Le Soleil]. Obra del padre Angelo Secchi (1818-1878), publicada en francés en 1870 y en 1875-77 y en italiano en 1884. Esta clásica obra, impresa con cuidado y elegancia por Gauthier-Villars, es una de las primeras de astrofísica, o sea, la parte de la Astronomía que estudia la constitución física de los astros, rama na­cida pocos años antes con la aplicación del análisis espectral al estudio de los astros. El padre A. Secchi fue uno de los pione­ros de esta nueva ciencia, a la que aportó notables contribuciones, especialmente en el conocimiento del Sol, con sus propias observaciones y teorías. En el prefacio, afirma Secchi que la contemplación de las obras divinas es una de las más nobles ocupaciones del espíritu humano y el fin principal del estudio de la Naturaleza. Por otra parte, este estudio conduce a menudo a resultados útiles. Así, aunque nunca ten­ga el hombre poder para regular la in­fluencia del Sol, la acción de éste está tan ligada a los fenómenos de la vida, del calor y de la luz, que no es ciertamente inútil tratar de conocer su naturaleza. Por otra parte, continúa, seguramente existe una relación íntima entre ciertos fenóme­nos solares y los terrestres, como se ha ido comprobando al compás del progreso de las investigaciones. El primer volumen está dividido en cuatro libros, que tratan respectivamente de la estructura del Sol, del examen de su superficie, de la atmós­fera solar y de los eclipses.

El segundo, también en cuatro libros, habla de las pro­tuberancias solares, de la temperatura del Sol, de su actividad exterior y de los soles del Universo, esto es, de las estrellas. Ador­nan los volúmenes láminas en color de los diversos fenómenos solares, de espectros, de estrellas, de nebulosas. Calculadas las dimensiones del Sol, trata Secchi de las leyes fundamentales de su movimiento de rotación, movimiento que se observa por el de las manchas solares. Éstas se estudian en todas sus particularidades, deduciéndose conclusiones sobre su naturaleza y estruc­tura. En el libro tercero se exponen los métodos para el estudio de la luz solar por medio del espectroscopio, del que se des­criben diversas formas usadas por Secchi. Comparando el espectro del Sol con el que dan las fuentes terrestres de luz, se infieren deducciones sobre la constitución física del astro. Durante los eclipses totales de Sol, es posible estudiar las partes más externas de su atmósfera, generalmente invisibles en plena luz solar, y particularmente la corona, observada por el propio padre Sec­chi en España con ocasión del eclipse de 1860. Hizo en este eclipse también logradas fotografíaselas primeras en su género, pudiendo establecer así su naturaleza, en una atmósfera extremadamente rarificada que se extiende a notabilísima distancia de los bordes solares. Las protuberancias particu­lares o erupciones observables durante los eclipses totales de Sol, sus relaciones con la corona, su espectro, que lo mismo que el de la corona demuestran la existencia del hidrógeno, del helio y de un gas des­conocido sobre la Tierra, constituyen el asunto de los últimos capítulos del volu­men. En el segundo volumen, el libro quin­to trata de las protuberancias solares, de su clasificación, de la manera de formarse y desenvolverse las erupciones y de las re­laciones que existen entre las manchas, las protuberancias y el diámetro del Sol.

La medida de la intensidad de la radiación del Sol lleva al cálculo de su temperatura y al problema del origen y de la conser­vación del calor solar, que ocupan el libro sexto; éste termina con un resumen de la constitución del astro, compuesto por una masa fluida incandescente formada a su vez de muchas otras substancias, algunas desconocidas, otras conocidas, las cuales se encuentran en su superficie en estado de vapores permanentes. Éstos forman la fo­tosfera, sobre la que se encuentra la cro­mosfera y por último la corona. El resto del volumen considera las diversas formas de radiación que se encuentran en el Uni­verso, la actividad magnética del Sol, que se halla en estrecha relación con la terres­tre, la magnitud del sistema solar y la determinación de la distancia fundamental Tierra-Sol. Éste es el centro de la fuerza de gravitación al que obedecen planetas y cometas. Más allá del sistema solar, están las estrellas fijas, que son otros tantos so­les, cuya constitución, en relación con la del Sol, Secchi examina. De este modo llegó a su notable descubrimiento de la variedad de espectros estelares y a su clasificación en varios tipos, de los que habla con mayor extensión en su obra Estrellas (v.). Este célebre libro del padre Secchi presenta una exposición original y documentada de ob­servaciones, en gran parte suyas, sobre el astro que nos da vida, y ha de considerarse como uno de los más notables trabajos de astrofísica, pronto continuados por nume­rosos investigadores, tanto en el campo de la física solar como en el de la estelar.

G. Abetti