El Sentido de la Belleza, George Santayana

[The Sense of Beauty]. Primer escrito sistemá­tico del filósofo americano de origen es­pañol George Santayana (1863-1952), quien recogía en él, el año 1896, las lecciones de estética dadas por él en la Universidad de Harvard. Esta obra, que ganó al autor fama de pensador y escritor original, es particu­larmente notable por ser el primer tratado orgánico y completo de estética, desde un punto de vista psicológico y filosófico, que existe en la literatura norteamericana. San­tayana se propone investigar por qué, cuán­do y cómo aparece la belleza, esto es, qué condiciones debe satisfacer un objeto para ser bello, qué elementos de nuestra natu­raleza nos hacen sensibles a la belleza y qué relación existe entre el objeto y nues­tra emoción.

Afirma que la belleza es una emoción de nuestra naturaleza, muy lejos de la percepción de un dato real. Esta emo­ción es característica por ser positiva (la belleza, en efecto, contrariamente a la mo­ralidad, que tiene también su lado negativo, es sólo en función de la presencia o de la ausencia de algo bello), intrínseca (en efec­to, lo que es bello, diversamente de lo que es moral, lo gozamos por su valor íntimo, prescindiendo de cualquier consideración de utilidad aunque sea remota) y objetiva. Esta objetividad es de más difícil compren­sión para el profano, el cual, conmovido por un cuadro bello o por una puesta de sol, piensa ingenuamente que ha sido una cualidad de belleza inherente al cuadro o a la puesta de sol lo que ha despertado en él una emoción correspondiente, cuando, en realidad, es su placer personal que se refleja sobre el objeto de modo tal que lo induce a tomar equivocadamente su arrobo personal por una auténtica voz de la na­turaleza. Tres capítulos distintos están de­dicados a la materia que proporciona la belleza, al placer estético que se deriva de la forma — la cual es armónica o simétrica sistematización del material sensible — ya la expresión que hace que el objeto no plazca por su materia y por su forma, sino por los recuerdos y asociaciones que des­pierta en el observador.

El arte intenta rea­lizar, en cuanto es posible, la armonía en­tre nuestra naturaleza personal y nuestra experiencia, creando lo bello que constitu­ye su justificación espiritual. Ya en esta primera obra se delinea aquella particular tendencia antidogmática de Santayana, que le inclina a acoger con mente abierta toda experiencia, por diferente que sea, y que acaba después por resolverse en una visión estética del mundo, la cual hallará su ex­presión más completa en obras posteriores, y de modo particular en los cinco volúme­nes de la Vida de la Razón (v.).

G. Borsa

El estilo de Santayana tiene naturalmen­te los defectos de su magnificencia hierática y distante; le falta la euforia de una vida más plena y el tónico acento de la realidad. (L. Lewisohn)