Obra del filósofo español Jaime Balmes (1810-1848), publicada en 1832-1844. La obra, en cuatro volúmenes, es una réplica a la Historia de la civilización en Europa (v. Cursos de Historia Moderna) de Guizot.
Tiene por objeto demostrar la necesidad de oponerse a la invasión del protestantismo y de la filosofía moderna en España, ya que mientras antes del protestantismo la civilización europea había alcanzado su máximo desarrollo, la llegada del protestantismo hizo desviar el curso de esta civilización; tanto que, si algo de bien se tuvo después de este suceso, no fue gracias al protestantismo, sino a pesar de él. Luego de haber afirmado la superioridad del Catolicismo sobre la religión de la Reforma, Balmes examina esta superioridad desde el punto de vista religioso, social, político e intelectual. Dada la magnitud del plano sobre el que está planteado el problema tratado por Balmes, no es sólo contingente y nacional, sino que afecta a todas las naciones, en el presente, en el pasado y en el porvenir.
Estudiando la sociedad europea en todos- sus aspectos, elementos, fuerzas y posibilidades, la obra saca la conclusión de que la Iglesia sola, ya con medios directos, ya con influencias ocultas, ha despertado de nuevo en el individuo humano el sentido de su dignidad, ha fundado la beneficencia pública, ha dado nacimiento a la libertad civil y política, y ha continuado a través de los siglos una tradición intelectual que demuestra la necesidad de la sumisión de la instrucción a la autoridad religiosa. El protestantismo, por el contrario, no ha aportado nada a las grandes líneas que constituyen las señales de la verdadera civilización, antes bien, las ha alterado y amenaza acabar con ellas. La salvación de la sociedad, así como su progreso, es exclusivamente obra de la religión católica.
En el transcurso de esta demostración, que ha logrado que la obra sea saludada con veneración por los mayores apologistas modernos, Balmes ha introducido estudios históricos sobre la aparición del protestantismo, sobre el origen y las facultades del poder político, sobre las diferentes formas de gobierno, monarquía, democracia, aristocracia, sobre el progreso de la instrucción humana del siglo XI en adelante, afirmando de esta manera, igual que bajo el aspecto histórico, el enorme beneficio aportado por la religión católica a la humanidad, y la necesidad que siempre, en’ todas partes y a pesar de cualquier reforma, se siente de la Iglesia Católica.
C. Angeleri

