El Libro de Notas de Galvani

[II Taccuino di Galvani]. Fue publicado en facsímil según el autógrafo conservado en la Biblioteca del Archigimnasio de Bolonia, en 1937, con prefacio de A. Sorbelli, que da algunas indicaciones sobre S. Gherardi, que en 1868 copió el libro, cuyo original guar­daba un descendiente del científico.

Es un diario acerca de las experiencias hechas por Luigi Galvani (1737-1798) sobre la acción eléctrica de los peces torpedos para sos­tener su teoría de la electricidad animal, en contra de la oposición que le hizo Volta en 1794. De los datos del libro de notas, se saca en limpio que los experimentos comenzaron el 14 de mayo de 1795. De la hoja 1 a la hoja 31 están transcritas las experiencias del 14 de mayo; de la 32 a la 44 las del 17 de mayo; de la 45 a la 68 las del 19 de mayo, hechas en Rímini. Los experimentos se hicieron con mucha dili­gencia, variando las condiciones, el modo de probar la acción incisiva y la separación de los diversos tejidos, nervios, músculos, etc., la eficacia de la descarga eléctrica, el uso de las ranas para revelar estas co­rrientes atribuidas por él a la presencia de ampollitas animales que actúan a modo de pequeñas botellas de Leyden, muestran una sistemática disposición para poner en juego la electricidad del pez torpedo y la electricidad nerviosa animal en general. Ya es sabido que Galvani sostenía que los ani­males estaban provistos de una electridad especial, abundantemente difundida por el sistema nervioso; Volta afirmaba, por el contrario, que en los experimentos reali­zados con arcos bimetálicos los músculos se contraen gracias a la electricidad metálica, esto es, gracias al contacto de metales hete­rogéneos.

He aquí algunos ensayos de las experiencias: n.° 11: «Desollando el pez torpedo, las sacudidas son frecuentísimas y fuertes, y ocurren casi a cada corte que se haga en las fibras que unen la piel con los músculos de debajo, si a la vez que se cor­ta se toca con la otra mano al animal, de modo que se forme un arco. Esto ocurre singularmente al separar la piel de los cuer­pos eléctricos». N.° 20: «Después que una rana preparada y colocada sobre un pez torpedo ha sufrido varias convulsiones, co­giéndola con la mano por las patas, y apli­cando un dedo de la otra a los nervios, durante varias veces al separar los nervios, o sea, al interrumpir el arco, se verifican las contracciones. Como quiera que no he podido observar estas contracciones en cen­tenares de experimentos semejantes (hechos sin el pez torpedo), se me ha ocurrido que la electricidad del pez torpedo se había comunicado a la rana cargando las supuestas ampollitas». N.° 38: «Cortando y sepa­rando los nervios del cerebro, desaparece toda fuerza eléctrica, por lo que parece razonable concluir que es el cerebro quien suministra, por medio de los nervios, la electricidad al cuerpo». Otras experiencias de los efectos del pez torpedo sobre las ra­nas preparadas le indujeron a considerar: N.° 66: «…que se hubiese comunicado al­guna electricidad del torpedo a la rana, cargándose así las conjeturadas ampollitas animales». N.° 68: «Efectuado así el experi­mento, todas las mutaciones se han veri­ficado sobre la rana, y sólo en el dedo o en la mano que habían tocado el torpedo; en tanto que humedecido el dorso de la mano que no había tocado el torpedo, y hecho de nuevo el experimento, el éxito fue el mismo».

Con el Libro de notas se ofrecen en sustancia, según Galvani, las pruebas de su teoría de la electridad propia de los animales, en lugar de la teoría del arco bimetálico, causa excitante de las mis­mas sacudidas. Pero el examen de este opúsculo tan pequeño de tamaño y tan grande de contenido, puede llevar a la conclusión de que entre las dos teorías debía llegarse a un compromiso para justificar­las. De todos modos, como las controversias entre los dos grandes hombres de ciencia condujo, un año después de la muerte de Galvani, al descubrimiento de la pila, pode­mos afirmar que para la realización de este instrumento, que tanto hizo adelantar las ciencias físicas, fue abierto el camino por Galvani, y que su teoría de fisiólogo y la química de Giovanni Fabbroni completadas con los sagaces descubrimientos de Volta, debían llevar al descubrimiento de una nueva fuente de energía.

P. Pagini