El Fin en el Derecho, Rudolf von Ihering

[Der Zweck im Recht]. Obra sobre la naturaleza del derecho, de Rudolf von Ihering (1818-1892), publicada en dos volúmenes en Leipzig (1877-1883), inacabada. En ella el autor pre­tende desarrollar la tesis de que la fuente del derecho, y por tanto también su esencia, no es más que la utilidad, teleológicamente implicada en él. El derecho es manifesta­ción del egoísmo calculador que, en su mis­mo interés, limita la propia fuerza para al­canzar un determinado fin, y se impone como norma del obrar. Por su nacimiento, persistencia y desarrollo, el derecho tiende a un fin y por tanto es mudable según el cambio de los intereses en el tiempo y en el espacio; no es, pues, realización de un orden trascendental. También el derecho público o político revela esta misma natu­raleza, de una fuerza superior al libre albedrío, precisamente porque se autolimita con vistas al fin de la conservación y des­arrollo del propio Estado. Y los destinata­rios de las normas jurídicas no son los súb­ditos, sino los mismos órganos estatales, ya que las reglas de derecho se formulan en interés inmediato del Estado.

Ihering se propone insertar esta concepción suya en un principio teleológico más amplio, que domina todo el mundo social, y por esto, mientras en el primer volumen dedica sus esfuerzos a la demostración de su tesis so­bre el fenómeno jurídico, explicando la recompensa y la constricción como palancas fundamentales adoptadas por el derecho para dar eficacia a la norma, en el segundo volumen somete al mismo principio la otra parte de las reglas morales y sociales, estu­diando el nacimiento y evolución de la mo­ralidad, la educación y hospitalidad, donde el egoísmo calculador es siempre el resorte secreto. La fase actual del derecho se con­centra en el Estado, de manera que las nor­mas se fijan principalmente en interés del Estado, para la conservación y el desarrollo de la sociedad organizada, de donde pro­viene el dominio del interés social sobre el individual. La obra de Ihering, más que como teoría sobre la naturaleza del derecho, tuvo eficacia por la nueva orientación que supo infundir a sus investigaciones. Éstas, en vez de perderse en construcciones abs­tractas de las instituciones, deben centrarse en los intereses que inspiran directamente la norma y la anclan sólidamente en la tie­rra. Se abre de este modo el camino a la llamada «jurisprudencia de los intereses», como modo de interpretación de la norma, en oposición de la llamada «jurisprudencia de los conceptos».

A. Amorth