Primero, cronológicamente, de los tres libros en que el escritor mexicano Martín Luis Guzmán (n. 1887) trata el tema de la revolución política y social (1910-1915) de su país (v. La sombra del caudillo y Memorias de Pancho Villa). Aunque escritos a partir de 1917, los capítulos que componen esta obra no salieron a luz hasta 1926 y 1927, años en que los publicaron «La Prensa» y «La Opinión», diarios mexicanos del Sur y el Suroeste de los Estados Unidos, y «El Universal», de la ciudad de México. Ya en forma de libro, la primera edición de El águila y la serpiente (1928) apareció en España, donde también se publicaron la segunda (1928) y la tercera (1932), mas no así las tres siguiente (1941, 1949 y 1955), que se publicaron en México.
Hay de este libro traducciones al francés (1930), al inglés (1930), al alemán (1932), al italiano (1942) y el checo (1947). ¿Dentro de qué género literario puede clasificarse El águila y la serpiente? Novela para unos —los más—, hay quienes ven en esta obra un libro de memorias, o una narración novelesca y autobiográfica, o un trozo de historia anovelada, o una crónica de sucesos vistos y vividos. Controvertible el punto, en torno a él se ha especulado no poco, y aunque seguramente se acercan más a lo cierto quienes miran en esta. obra una novela —novela sui géneris quizás —, la diversidad de opiniones se explica con sólo tomar en cuenta que el autor, según sus propias palabras, se propuso hacer en El águila y la serpiente el retrato de los hombres que mayor papel habían desempeñado en la Revolución Mexicana y la pintura de las escenas en que ellos y el autor mismo intervinieron, «unido lo uno con lo otro, y tramado todo, mediante un procedimiento tal que, dando unidad al conjunto, y librándolo de ser solamente historia, o biografía, o novela, le comunicara la naturaleza de los tres géneros en proporción bastante para no restar fuerza al principio creador ni verdad sustantiva a lo creado».
Se podría zanjar el punto en igual sentido al concluir que, de hecho, El águila y la serpiente, libro el más pujante y vivido que acerca de la Revolución mexicana se haya escrito, se antoja novela por el corte estético que el autor da a los más variados incidentes, por el continuado tramarse de las más variadas escenas, por el primor de narraciones y descripciones, por la fluidez y grato sabor de los diálogos, por la abundancia de magistrales retratos y el pulular aun de mínimas figuras en el curso de tan movida historia. Episodios de profunda dramaticidad, trágicos acaecimientos, vaivenes e intrigas de la política, coloridos cuadros de costumbres, relatos salpimentados de fina ironía, llenan los breves, incisivos capítulos de El águila y la serpiente, obra rotunda y de cabal maestría. Vista así, El águila y la serpiente es la novela de un joven mexicano que, a principios de siglo, trueca las aulas universitarias, y la vida culta y refinada de la ciudad de México, por los campos militares de la Revolución y el ambiente político revolucionario, los cuales se reflejan y traducen en él según las líneas, las formas y las emociones del paisaje humano que el libro pone ante los ojos del lector.
C. González Peña

