Discursos parlamentarios de Cavour, Camillo Benso, conde de Cavour

[Discorsi parlamentaria. Los discursos parlamentarios constituyen el docu­mento por excelencia de la obra del esta­dista italiano. Porque la obra de Cavour es, fundamentalmente, una obra parlamentaria en el sentido que tiene en el Parlamento su ambiente, el típico ambiente en que se mueve y manifiesta. También en el sentido técnico y exterior es Cavour un «parlamen­tario»: un experto de las maniobras del grupo y del partido, del juego de los votos y de las mayorías. En esto, como en toda su idea política, tomó como modelo a In­glaterra: el estudio de las costumbres polí­ticas inglesas, lo completó en sus frecuentes viajes a Londres, formándose en la escuela del parlamentarismo de la Cámara de los Comunes.

Un ejemplo brillante de su técnica parlamentaria es el «connubio» que conciliando la derecha liberal con la izquierda moderada dio nacimiento a un par­tido del centro, que formó la sólida base de la mayoría gubernamental. Los discursos del cinco y del siete de febrero de 1852, en los que se anuncia ese «connubio», no son tan sólo un documento de la técnica parla­mentaria, sino también un testimonio de la teoría política de Cavour. Sólidamente li­beral, inspirado en el clásico modelo del liberalismo inglés, Cavour concibe el libe­ralismo como la doctrina del «justo medio» entre los dos extremos de la derecha y dé- la izquierda, igualmente ajeno al autorita­rismo de los reaccionarios como al doctrinarismo de los revolucionarios. Esta idea, que inspira toda su práctica parlamentaria, halla su expresión más evidente en los dis­cursos de febrero de 1852 así como en el de 16 de abril de 1858, dedicado a la disciplina de la prensa y sobre todo contra el extre­mismo mazziniano.

La doctrina del «justo medio» inspira asimismo su política con respecto al Clero y a la Iglesia, sin caer en el anticlericalismo: véanse los discursos en favor de la abolición del fuero eclesiástico y de la supresión de ciertas comunidades religiosas (17 de febrero, 5 de marzo de 1855) y aquel en que trata del matrimonio civil (28 de diciembre de 1852). El dominio de la mayoría parlamentaria permitió a Cavour una libertad de movimiento en su gran actividad internacional, que debía des­embocar en la unidad de Italia. Fue el «connubio» lo que le permitió dar el pri­mer paso arriesgado para intervenir en la guerra de Crimea, que sin la sólida base de un partido fiel al ministerio y a su jefe no habría tenido probabilidad alguna de realizarse (v. discursos de febrero de 1855 y de marzo-abril de 1856).

En consecuencia, la acción internacional de Cavour fue facili­tada en el Parlamento por los éxitos pro­gresivos alcanzados y por el creciente pres­tigio que con ello conseguía; no sin que se desataran tempestades y fieras oposiciones sobre todo en relación con el problema me­ridional que le condujo al choque con Garibaldi y las izquierdas, y originó en el Par­lamento clamorosos episodios (octubre de 1860, 28 de abril de 1861). Estos escándalos parlamentarios turbaron sus últimos años, pero no le impidieron llevar a términos po­sitivos, siempre inspirados en su clásico «jus­to medio»,-las cuestiones de Venecia y de Roma, que todavía quedaban por resolver (v. octubre de 1860 y 25 de marzo de 1861). Finalmente, junto al Cavour político, en los discursos parlamentarios halla plena expre­sión el Cavour economista y técnico finan­ciero. Como ministro de hacienda, marina, agricultura y comercio, e incluso como pre­sidente del consejo, animador y guía del ministerio, promovió iniciativas que influ­yeron profundamente sobre la vida econó­mica y la organización financiera de Italia.

Aparte de los numerosos discursos en oca­sión de cada una de las iniciativas (tratado de. comercio con Francia, junio de 1851; navegación transatlántica, mayo-junio de 1853; tarifas aduaneras e impuestos sobre los cereales, junio de 1853, y otros), son especialmente memorables el del 8 de mayo de 1851, en el que Cavour, ministro de ha­cienda, sienta las bases para la obra de re­construcción y transformación económico- financiera del Piamonte., y el del 27 de mayo de 1861, que aborda el problema de la reorganización económico financiera del nuevo reino de Italia, según los principios del liberismo, por él bebidos en las pro­pias fuentes del liberalismo. Una primera edición de los Discursos parlamentarios para no hablar de las colecciones parcia­les, publicadas con los escritos económi­cos y políticos en Cúneo, 1855, y en Nápoles, 1860, y de la publicación de Artom y Blanc, 1868), se realizó a expensas de la Cámara de los Diputados. Se halla en curso de publicación, desde 1932, una edición completa dirigida por Adolfo Omodeo (1889- 1946) y por Luigi Russo. Una inteligente selección de los discursos más destacados fue publicada por Delio Cantimori (Turín, 1942).

E. Valsechi