[Orationes]. Los discursos eran más de ciento cincuenta: quedan de ellos fragmentos de cerca de ochenta, recopilados por su propio autor; los más antiguos remontan al año de su consulado (194); las más recientes al 150. El lenguaje es intencionadamente arcaizante, formado de vocablos tomados del habla campesina; la rudeza descuidada de expresión, y la astuta ingeniosidad de pensamiento, dan a estos discursos una anacrónica estructura de período rítmico.
Su tecnicismo oratorio consiste en el paralelismo de las líneas conceptuales, en la contraposición estridente de las varias tesis, y en la mordaz ironía (por alguna razón fue comparado con un perro ladrador). Más que de feliz disposición del período, según reglas preconcebidas, se puede hablar aquí de una personal destreza de orador hábil en los comicios y en el Senado. Catón llevó adelante su cruzada como censor y moralista, contra los patricios, los Escipiones, las matronas entregadas al lujo, los griegos y los cartagineses. Dueño de hacienda campesina, conservador en política como lo había sido en la administración de la tierra, odioso al partido aristocrático, fue acusado 44 veces, pero siempre salió victorioso del proceso. A pesar de su estado tan fragmentario, los discursos de Catón son un notable documento para la biografía del Censor.
F. Della Corte

