[Dialogorum libri XII]. Colección de escritos filosóficos, compuestos por Lucio Anneo Séneca (4? a. de C.-65 d. de C.) y reunidos más tarde bajo este título, por más que nada tienen de dialogístico, a excepción del tratado séptimo (De la tranquilidad del espíritu v.); mas, como era costumbre que los temas filosóficos, a partir de Platón, fuesen tratados en forma de conversación entre dos o más interlocutores, se siguió dando el nombre de diálogos a estos diez tratados. En el primero, De la Providencia (v.), Séneca plantea la cuestión de por qué la más próspera fortuna suele estar reservada a los hombres peores, mientras los buenos son generalmente desgraciados; esto responde según — Séneca — a un designio de la divina Providencia que quiere ejercitar la virtud de los más dignos.
Todo hombre debe seguir su destino duro y laborioso con ánimo tanto más agradecido a la Providencia cuanto más digno le ha hecho de luchar y vencer. El segundo, De la firmeza del sabio (V.), dedicado a Anneo Sereno, desarrolla la idea de que el sabio, cuyo único bien es la virtud, no puede recibir ofensa alguna, porque su virtud es invulnerable: ni los reveses de la fortuna ni los ultrajes de los perversos pueden perturbarle. El tercero, De la ira (v.), está compuesto por tres libros, dedicados a su hermano Novato, y trata de psicología y moral.
La ira, estímulo impetuoso que empuja el hombre al acto impulsivo o meditado de violencia, obligando a la humanidad a estar en guerra consigo misma, constituye el obstáculo para la obra social e individual del bien. Los dos primeros libros, más originales, estudian los caracteres del instinto, de la pasión y de la razón y los límites de la responsabilidad moral; el tercer libro trata de la ira como enfermedad social y sugiere los remedios pertinentes. El cuarto, La consolación a Marcia (v. Consolaciones), va dirigido a Marcia, la virtuosa hija de Cremucio, que hace tres años perdió a su hijo, Séneca le recuerda la brevedad de las cosas y la ineluctable y providencial necesidad de la muerte.
El quinto, De la vida bienaventurada (v.), dedicado a su hermano Galión, demuestra que la verdadera vida feliz no es la del placer sino la de la virtud. El sexto, De la vida contemplativa (v.), dedicado a Sereno, trata de cómo la naturaleza nos ha engendrado no sólo para la vida contemplativa, sino también para la vida activa, y nos ha dado el modo de proveer al bien del prójimo; pero en la acción, el hombre sólo debe ayudarse a sí mismo. El séptimo, De la tranquilidad del espíritu, dirigido a Sereno, es el único que responde al título de diálogo. Sereno, presa del tedio de la vida, titubea entre el mal y aquel bien que no se siente con fuerzas para emprender.
Séneca le amonesta: la tranquilidad no sabe de turbaciones; no debemos exaltarnos ni deprimirnos; es menester participar en la actividad pública y en el ejercicio de los deberes civiles; según las circunstancias, debemos ejercer nuestra actividad o abstenernos de la acción, sin odiar nunca al género humano; es preferible asistir con ánimo tranquilo al espectáculo de la inmoralidad pública. El octavo, De la brevedad de la vida, va dirigido a Paulino: la vida parece breve sólo porque nos parece tener que vivir siempre; es difícil saber vivir difiriendo siempre el tiempo del reposo de la existencia. El noveno, Consolaciones a Polibio, y el décimo, Consolaciones a la madre Elvia (v. Consolaciones), fueron escritos durante su destierro en Córcega, y tratan de temas morales y del problema de la muerte según las doctrinas estoicas.
A excepción del De la ira, que consta de tres libros, y que por su extensión se distingue de los demás tratados, la colección de estas diez monografías puede en verdad definirse como la obra menor de Séneca, reservando a las Epístolas morales a Lucilio (v.) la parte de actividad mayor. Pero un rasgo común a estas y a otras obras morales de Séneca es el vivo carácter de modernidad del lenguaje filosófico, alejado de la abstrusa terminología escolástica, y la falta de prejuicios con que se afrontan los temas, no según un sistema orgánico, sino de acuerdo con las inmediatas sugerencias que el estudio paso a paso va proporcionando.
[La primera traducción castellana de los Cinco libros de Séneca (De la vida bienaventurada, De las siete artes liberales, De amonestamientos en doctrinas, y primero y segundo De la providencia de Dios) es obra de Alonso de Cartagena (1384-1456) y fue publicada en Sevilla en 1491, habiendo sido reimpresa tres veces en el siglo XVI. La mejor traducción clásica es la de Pedro Fernández de Navarrete que lleva por título Los siete libros de Séneca, de la Divina Providencia, de la Vida Bienaventurada, de la Tranquilidad del Animo, de la Constancia del Sabio, de la Brevedad de la Vida, de la Consolación y de la Pobreza, Madrid, 1789].
F. Della Corte
Sócrates: la ciencia suprema, sobriamente vestida de superficial amor a la ciencia. Séneca: el amor a la virtud, pomposamente disfrazado de virtud. (E. D’Ors)
Séneca es el escritor más moderno de la literatura latina. (C. Marchesi)
Enc. Noguer.

