De la Lámpara Combinatoria Luliana, Giordano Bruno

[De lampade combinatoria luliana]. Tratado filosófico, en latín, de Giordano Bruno (1548-1600), publicado en 1587 y per­teneciente al grupo de las obras llamadas neoplatónico-metafísicas lulianas, porque se mueven siguiendo el surco de la Ars magna (v.) de Llull, proponiéndose construir un sistema de relaciones entre las ideas para organizar el sistema de lo real. Por esto esta obra es afín al Compendio y comple­mento del arte de Llull (v.), aunque aquí se intenta más claramente rehabilitar las fan­tásticas abstrusidades mnemotécnicas del filósofo mallorquín, aliándolas con la meta­física.

La Lámpara combinatoria es, en ri­gor, un resumen de la Clavis Magna, obra perdida de Bruno, en la que el autor se había propuesto abrir las puertas que dan entrada a los arcanos lulianos, poniendo a doctos e indoctos en condiciones de aclarar lo intrincado, distinguir lo confuso, manifestar lo oculto y dilucidar lo oscuro. El título de la obra deriva de la tormentosa búsqueda, tan frecuente en Bruno, para organizar los elementos categóricos del pen­samiento que coinciden con los elementos categóricos del ser, simbolizándolos con complejos artificiosos, llamados Sellos, Conceptos, Estatuas, Linternas, etc. Con la dialéctica de Llull imaginaba poder apren­der rápida y fácilmente todo lo congnoscible, dominar cualquier tema y transportarse con prontitud de un concepto a infinitos más, en virtud del principio monístico de que el todo está en lo uno y lo uno está en el todo. Bruno da razón de este método sostenido por los lulianos, que sería el mismo recomendado por los peripatéticos, o sea partir de lo simple para llegar a lo compuesto, para lo cual Llull busca ante todo las nociones elementales del saber para proceder luego a su combinación.

Bruno, aclarando este procedimiento por medio de una comparación, dice que en Llull se pasa de los elementos sueltos a las combinaciones binarias y ternarias como en el estudio de las lenguas se pasa del conocimiento de las letras, al de las sílabas y finalmente al de las palabras, y como en el estudio de la lógica se va del concepto al juicio (reacción entre dos conceptos) y al razonamiento (re­lación entre dos juicios). Como en el Compendio y complemento, en la Lámpara combinatoria se comentan los nueve temas lulianos, a los que se añaden las tablas lulianas relativas a las virtudes y los vicios. El valor de esta obra, que fue seguida por la Lámpara de las invenciones lógicas (v.), es, en sustancia, modesto; refleja principal­mente un aspecto particular de Bruno y, en general, de gran parte del pensamiento renacentista, frente al cual una concepción mecanicista del pensamiento y de la natura­leza podía ser aceptada en gracia a lo que parecía haber de mágico en el íntimo con­tenido mismo de esta mecánica.

M. Maggi