[Considérations sur la France]. Obra, publicada por primera vez como anónima, de Joseph de Maistre (1753-1821) en Lausana, en 1796, y quizá la que mejor revela la agudeza del pensamiento político del fiel ministro del reino de Cerdeña. Su lucha contra la Ilustración y contra el desarrollo de la Revolución francesa en Europa, iniciada en las Cartas de un realista saboyano a sus compatriotas (v.), continúa aquí con viveza y con notable vigor de razonamiento. Con una dialéctica que recuerda las famosas Reflexiones sobre la Revolución Francesa (v.) de Burke, y, en ciertos aspectos, se aproxima a las observaciones del Ensayo histórico, político y moral sobre las revoluciones (v.) de Chateaubriand, el autor trata de comprender a qué ha sido debida la Revolución y cómo su desarrollo lleva a concebir que la Providencia, con tales medios, regula la humanidad hacia sus fines superiores. Hay que considerar legítimos los males que despedazan al mundo, puesto que entra en el proyecto de Dios purificar las culpas; la misma sangre derramada bajo el Terror sirve para expiar el delito de haber guillotinado al rey Luis XVI, el heredero de la corona de San Luis.
También las terribles matanzas de los jacobinos y luego la obra absolutista y guerrera de Napoleón aparecen como instrumentos con los que Dios amonesta a los pueblos. La guerra es un instrumento de purificación; así lo sostiene De Maistre en páginas famosas de esta obra y de las Veladas de San Petersburgo (v.). Pero esta parte, que concilia mal la libertad humana con la idea de la religión de Cristo y con las necesidades de la historia y de su progreso, aun siendo brillante y paradójica, es menos penetrante que las variadas afirmaciones sobre la nacionalidad y sobre las constituciones. Éstas no tienen nada de objetivo, sino que se forman según los hombres y las circunstancias, mientras solamente la Providencia divina puede señalar el verdadero camino que la humanidad recorre, aun a través de inevitables errores. El estudio histórico de las costumbres y de los derechos de los pueblos hace advertir en De Maistre una influencia no escasa de la Ciencia nueva (v.) del italiano Giambattista Vico y del Espíritu de las leyes (v.) de Montesquieu, y revela el aspecto más orgánico del famoso libro. La crítica de los principios abstractos de la política, que hace ascender a Rousseau y al pensamiento ilustrado particularmente influido por él, está además desarrollada por el autor en el inacabado Estudio sobre la soberanía (v.) y sobre todo en el Ensayo sobre el principio generador de las constituciones políticas.
C. Cordié

