Cartas Virgilianas, Saverio Bettinelli

[Lettere virgiliane], de Saverio Bettinelli (1718-1808). Compuestas bastante rápidamente en los úl­timos meses de 1757, aparecieron sin nombre de autor a fines de aquel año con el título de Cartas de Virgilio a los legisladores de la nueva Arcadia [Lettere di Virgilio ai legislatori del la nuova Arcadia] al frente de la edición de los Versos libres de tres excelen­tes autores modernos [Versi sciolti di tre eccelenti modemi autori]: Frugoni, Algarotti y Bettinelli. Como prefacio a dicha re­copilación, que se presentaba como un en­sayo de la poesía moderna. Bettinelli, reno­vando la ficción del XVII de los informes del Parnaso (v. Avisos del Parnaso), hace que Virgilio escriba cartas a los Arcadios para darles noticias de las discusiones que sobre los poetas italianos se producen en los Campos Elíseos, y despliega en aquellas diez cartas una crítica despreocupada y su­maria, con rasgos satíricos, de toda la lite­ratura italiana. Más que comprender la poe­sía del pasado, trata, como los críticos de su época, con fin polémico, de renovar dicha literatura, disuadiendo a los demasiado nu­merosos cultivadores de las letras, del có­modo y estéril ejercicio de imitación de los modelos consagrados según los habituales cánones críticos. Por ello considera conve­niente examinar el valor de los pretendidos modelos y lo hace con una altivez y una irreverencia característicamente enciclope­distas, que no podían dejar de suscitar pro­testas y reacciones, pero también asentimien­tos y aprobaciones calurosas.

Viva fue, sobre todo, la discusión en torno a Dante, sobre quien Bettinelli se expresó en términos singularmente severos, con tanta mayor segu­ridad por cuanto se sabía intérprete, en sus juicios negativos, de la opinión de muchos lectores de su época, a quienes una gran parte de la Divina Comedia (v.) les quedaba vedada, pero que no se atrevían a formular abiertamente su juicio. La mezcla de ciencia y poesía, propia de la Comedia, la construc­ción del poema, tan distinto de los clásicos, en los que Bettinelli, a pesar de su falta de prejuicios, veía el modelo ideal de poesía, el estilo, a menudo tan áspero para un oído del XVIII, el lenguaje, diferente en parte del lenguaje consagrado por la poesía ita­liana, todo contribuía a hacerle hostil el poema e inducirle a un juicio resueltamente adverso. Exceptuaba del mismo algunos epi­sodios de superior belleza, además de un centenar de tercetos y un millar de versos sueltos, que revelan la fuerza poética de Dante, pese a no haber estado guiado por el arte y vivir en un siglo «gótico»; consi­deraba que sólo aquello había de ofrecerse como lectura a los jóvenes y opinaba que una selección similar debía hacerse con el resto de la poesía italiana, sin excluir a Petrarca, aunque éste se acercara más a la perfección, podando sin piedad las rimas demasiado frondosas en que abunda la literatura italiana.

Contra las Virgilianas se levantó enseguida, reivindicando la gran­deza de Dante, Gaspare Gozzi con su De­fensa de Dante (v.); en cambio, los escrito­res del «Caffé» (v.) consideraron a Betti­nelli como aliado en su campaña contra la pedantería y los prejuicios literarios y ex­presaron su adhesión en el artículo «De los defectos de la literatura italiana y de al­gunas de sus razones» [«Dei difetti della letteratura italiana e di alcune loro ragioni»], escrito por Alessandro Verri. Para el «Caffé» (que no las imprimió, pues había interrumpido su publicación) Bettinelli com­puso Doce cartas inglesas sobre varios temas y principalmente sobre la literatura italiana [Dodici lettere inglesi sopra vari argomenti e sopra la letteratura italiana principalmen­te], en las que reemprendió la polémica y los argumentos de las Virgilianas. Por otra parte sobre esta obra, que fue de lo más inspirado suyo y uno de los mejores ensayos de la literatura polémica italiana, vol­vió varias veces durante su larga vida para corregir, limitar y reafirmar sus juicios; to­davía en 1800 evocaba la antigua polémica y las razones que se la habían inspirado en la Disertación académica sobre Dante [Dissertazione accademica sopra Dante], en la que se explican francamente las razones de su juicio negativo sobre la Divina Comedia y se condena, junto al gusto de los dantescos, el nuevo gusto poético prerromántico, que desde hacía ya algunos años se había di­fundido incluso en Italia.

M. Fubini

Jesuíta falsificador de Virgilio. (Carducci)