Cartas sobre los Ciegos para Uso de los que Ven, Dénis Diderot

[Lettres sur les aveugles á l’usage de ceux qui voient]. Célebre escrito cientificofilosófico de Dénis Diderot (1713-1784), que, publicado en 1749, dio a conocer por vez primera la medida de su ingenio. La obra toma pie de un experi­mento del académico Réaumur, el cual, des­pués de hacer recuperar la vista a un ciego de nacimiento que tenía en casa, con la ope­ración de las cataratas, invitó a algunos hombres de ciencia y filósofos a asistir a las primeras reacciones del «sujeto» en con­tacto con la luz. De todas formas, fue fácil de advertir por los presentes que aquel ciego había ya visto, y que Réaumur no les había reservado las primicias del interesante ex­perimento. Picado en su amor propio, e in­trigado por la cuestión, Diderot se tomó el desquite con una amplia disertación en for­ma de carta dirigida a Madame de Puisieux. Sacando partido de sus observaciones personales sobre un ciego de la comarca de Puisieux, además de las hechas sobre Nico­lás Saunderson (celebérrimo «ciego sabio» que vivió desde 1682 a 1739) y de otras nu­merosas informaciones, examina la cuestión desde todos los puntos de vista, para extraer de todo ello una serie de deducciones en extremo interesantes: las particulares con­diciones psíquicas; las características de la mentalidad de los individuos afectados de ceguera; sus posibilidades de aprender a ra­zonar sobre las cosas del mundo; los límites y las modalidades de sus experiencias sen­sibles; las ideas que pueden formarse de la naturaleza y del universo, comparadas con las de los hombres normales, ofrecen a Di­derot tema suficiente para extenderse en una riquísima serie de agudas observaciones y audaces conjeturas que le llevan a cu­riosas y abundantes digresiones, en el trans­curso de las cuales somete a examen, desde diferentes puntos de vista, toda la ciencia y filosofía de su época. La aguda vivacidad del tratado, la sentenciosa brevedad del es­tilo minucioso y sintético al mismo tiempo, salpicado de inesperados aforismos, epigra­mas y rasgos de ingenio, la prontitud en pa­sar de un campo a otro del saber y volver luego al tema principal por medio de ágiles asociaciones, revelan ya plenamente la po­tencia intelectual y maravillosa versatili­dad del ingenio de Diderot.

M. Bonfantini