Breviario de Estética, Benedetto Croce

[Breviario di Estética]. Cuatro lecciones de Benedetto Croce (1866-1952), publicadas en 1913. A la pregunta «¿qué es el arte?», el autor res­ponde que el arte es intuición. Pero esta de­finición extrae su significado de lo que implícitamente niega, esto es:

a) que el arte es un hecho físico, reducible a sus ele­mentos extrínsecos y naturalistas;

b) que el arte es un acto utilitario;

c) que el arte tiene carácter de conocimiento conceptual.

La definición del arte como intuición, como fantasía, como forma, conduce a investigar la naturaleza de la intuición artística en lo que la distingue del mero imaginar: la in­tuición es verdaderamente artística, esto es, verdadera intuición, sólo cuando exis­te un principio vital que la anime for­mando un todo con ella. Este principio animador no es puro sentimiento (Roman­ticismo) ni pura representación formal (Clasicismo); ei arte es, por el contrario, acto unitario; síntesis indisoluble de sen­timiento y de expresión. La perfección con­siste en su unidad; su imperfección es el contraste no unificado de diversos esta­dos de ánimo. El arte es, pues, verdadera síntesis a priori estética: contenido y forma, fuera de su síntesis, no existen para el espíritu artístico. Otra distinción falaz es la que separa la intuición de la expresión considerando de una parte la fantasía ar­tística no expresada, de otra parte la ex­presión, confundida con la reproducción de la imagen en el mundo sensible, con la técnica, la cual se resuelve también ente­ramente en el acto intuitivo expresivo. Tam­bién el lenguaje, lejos de estar ligado con la actividad lógica del espíritu, coincide para Croce con la actividad imaginati­va. Arte y lenguaje son una misma cosa; el arte es intuición, intuición es expresión, expresión es lenguaje. Ultimo prejuicio que es menester combatir, es el que deriva de la clasificación de las artes (poesía, pintura, escultura, etc.) y de los géne­ros literarios (lírica, épica, dramática, etc.). El arte, en cuanto intuición, expresa su estado de ánimo; es acto individual, y como tal, siempre nuevo. La clasificación, por tipos y géneros, de los resultados de la actividad artística, es por lo mismo arbi­traria aun cuando pueda tener una justi­ficación didáctica, pero no nos dice nada acerca de la naturaleza del arte estético.

No por eso el arte escapa a las exigencias de la unificación, puesto que el pensamien­to domina las innumerables intuiciones par­ticulares, comprendiéndolas como momen­tos del único proceso que es desarrollo del espíritu, historia; en él el acto particular, conservando sin embargo su singularidad, adquiere concreción y valor universales. Por otra parte, si en el momento de la creación él artista absorbe y anula las demás exi­gencias del hombre, apenas sosegado el tu­multo creador, esas exigencias resurgen, creando la insatisfacción en la satisfacción misma de la completa actividad artística. El artista en cuanto hombre se da cuenta de su obrar y surge la percepción; a la síntesis a priori estética sucede la síntesis a priori lógica, que es superación de la pri­mera. Pero en la actividad teorética no se resuelve la humanidad del artista; él sien­te la necesidad de obrar de conformidad con aquel conocimiento, de determinarse cornos actividad práctica, en sus dos momentos, económico y ético. Y el proceso, que es vida, no se detiene; de la vida vivida según conocimiento renace el momento del liris­mo, que resuelve en sí en la nueva sínte­sis intuitiva, toda distinción. Así, toda for­ma particular es el espíritu en su unidad, los distintos son las formas en que el espíritu se determina permaneciendo uno. En su Breviario, Croce, más que darnos un resu­men de su Estética (v.), aclara sus motivos fundamentales, y discute los intereses y los problemas vivos que le han conducido a su concepción. [Trad. española anónima (Bue­nos Aires, 1938)].

E. Codignola