Atardecer en Italia, David Herbert Lawrence

[Twilight in Italy]. En estas páginas de viaje publica­das en 1916, David Herbert Lawrence (1885- 1930) describe paisajes y tipos de la región del Garda. El sentido de la naturaleza, el encanto que se desprende de los altos mon­tes, de la extática placidez del lago, inva­de, a menudo, todo el espíritu del narrador y le presenta como fundidas en el paisaje unas figuras inolvidables a cuya íntima esencia sabe recoger transfigurándolas en visiones de serenidad o de dolor. Con pro­funda delicadeza ilumina el alma de estos «italianos de bronceada piel», atormentados por un secreto sufrimiento, por el contras­te entre la preponderancia de la carne y la necesidad de una existencia espiritual que anhela con ánimo insatisfecho. Y tam­bién las relaciones entre los dos sexos es­tán dibujadas como un secreto antagonismo que tan sólo se calma en el fruto divino del amor, el hijo. Evocadoras son las pá­ginas que describen el «Teatro sobre el Garda», público y actores; las figuras están trazadas con perfecta claridad: el actor-di­rector, manifestación del sentimiento in­quieto en el umbral del espíritu, la «pri­ma donna» que sabe llorar con tanta per­fección y que es precisamente con la es­pontaneidad de su llanto con lo que se atrae todas las simpatías. Otras páginas be­llas en su rudeza describen el baile en casa de una familia, cuyos personajes aparecen en su compleja personalidad; aquí cobra realce aquella especie de exuberancia físi­ca que anima la diversión y que se mani­fiesta en la armonía de movimientos del baile, en las palabras y en las conversa­ciones llenas de dobles sentidos. Todo el libro está animado por fuerza apasionada, por una libertad que en Lawrence es debida al hecho de no estar atado, como en las novelas, por exigencias programáticas.

G. Alliney