Artificio para Indagar y Hallar Toda Verdad Asequible al Conocimiento Natural, Fernando de Córdoba

[De artificio omnis et investigandi et inveniendi natura scibilis]. Obra filosófica del español Fernando de Córdoba (1421/1426-1485/1487), escrita después de 1463 e impresa por pri­mera vez por el Dr. Adolfo Bonilla y San Martín en apéndice a su discurso de entra­da en la Real Academia de Ciencias Mora­les y Políticas que versó sobre Fernando de Córdoba y los orígenes del Renacimiento filosófico en España (Madrid, 1911). Es ésta la obra más original de su autor, un huma­nista que vivió largos años en Italia y tra­bó allí estrecha amistad con el Cardenal Besarión. Contagiado de platonismo, soñó construir una ciencia universal que, a di­ferencia de la lógica aristotélica, permitie­ra adueñarnos íntegramente del contenido del saber. Fernando de Córdoba reputa su ensayo enteramente nuevo, si bien aduce el precedente del peripatético árabe Alfarabí y el Ars Magna (v.) de Ramón Llull.

La obra consta de seis partes o secciones. En la primera trata de hallar todas las predi­caciones posibles, tanto afirmativas como negativas, acerca de un sujeto cualquiera. Calcula su número en 3.000, si bien esta ci­fra puede todavía multiplicarse, teniendo en cuenta que cada término es susceptible de ser usado aisladamente o en combinación. Dicho cálculo se obtiene estableciendo lis­tas de términos trascendentes al ser, así como de los iguales y los inferiores a él; de cada término, a su vez, se distinguen modos y grados. Por este procedimiento, completado con el planteamiento de cues­tiones y la práctica de ciertas reglas que copia en buena parte de la lógica aristoté­lica y del arte luliana, logra Fernando de Córdoba dar cima a la tarea inicial de su Arte. A continuación, muestra la manera de hallar la conveniencia o la repugnancia de un sujeto dado con tales’ predicados po­sibles, a fin de sentar las oportunas propo­siciones positivas o negativas, para lo cual hace falta el término medio. Para el ha­llazgo de éste se dan, en la segunda parte de la obra, una serie abundantísima de re­glas que Fernando de Córdoba calca de los Tópicos (v. Organon) aristotélicos. En la parte tercera se describe el procedimiento para averiguar las cuestiones que se pue­den plantear a propósito de cada materia y que han de resolverse por argumentación, el cual se reduce en esencia a la combina­ción de los términos trascendentes, iguales e inferiores al ser entre sí y unos con otros, aplicándolos a todas las preguntas posibles y tratándolos según todas las reglas, de suerte que no quede aspecto alguno de di­cha materia por examinar.

Las tres partes últimas de la obra, expuestas muy breve­mente por su autor, versan: sobre la mane­ra de hallar todo cuanto, complejo o in­complejo, cabe considerar en una ciencia determinada; sobre el camino para obtener todas las verdades cognoscibles acerca de un objeto dado y fijar su número exacto; y sobre el hallazgo, en cada ciencia, de sus principios, tanto los mediatos como los in­mediatos, que sirven de base a sus demos­traciones. El artificio lógico ideado por Fer­nando de Córdoba adolece de graves de­fectos; pero, históricamente considerado, aunque con hondas raíces en el pensamien­to medieval, inaugura la serie de los nu­merosos ensayos en busca de una ciencia universal, elaborados en el Renacimiento y en la Edad Moderna desde Giordano Bru­no hasta Leibniz.

J. Carreras Artau