[Actius]. Diálogo latino de Gioviano (Giovanni) Pontano (1426-1503), escrito en 1499 y publicado en 1507. Sus temas fundamentales son la poesía y la historia. Delante de un notario se está estipulando el contrato de compraventa de una casa, y el adquirente pide que le sea reconocida la propiedad de toda la tierra que está debajo de ella y de todo el cielo que está encima. Uno de los testigos, Accio, (es decir, Sannazaro, de cuyo nombre académico toma su título el diálogo), hace observar que sólo los sacerdotes tienen potestad para disponer del mundo subterráneo y del celeste; y esta alusión le brinda a Pontano la ocasión de insistir acerca de la lascivia y la simonía del clero. Pasa después a hablar de la inmortalidad del alma; pero esto, observa uno de los interlocutores, es un tema demasiado grave para una sobremesa: mejor será hablar de gramática. Se discuten, con pedantesco encarnizamiento, varias cuestiones gramaticales; después se discute acerca de los sueños, y de éstos, por analogía, Sannazaro saca pretexto para discurrir de poesía. Con un examen cuidadísimo del hexámetro virgiliano, expone su convencimiento de que el fin de la poesía es instruir deleitando.
De aquí la gran importancia concedida a la parte más propiamente formal, a las sutilezas necesarias para cautivar la atención del lector. Después de un breve paréntesis gramatical, Gabriel Attilio discurre acerca de la historia mostrando cómo ésta tiene más de un punto en común con la poesía, sobre todo su fin, que es el de instruir. Por esto, es deber del historiador narrar de manera que despierte interés por el relato. Prassicio lleva, de nuevo, el tema de la conversación a la poesía, observando que su fin último consiste en despertar la admiración y que, por ser la primera manifestación literaria conocida entre los hombres, es la fuente de cualquier otra manera de decir; y los poetas son los primeros sacerdotes de. todo saber y de toda civilización. Si se exceptúa la vivacidad inicial, el diálogo discurre lentamente, y presenta un interés estrictamente cultural. Pontano se atiene a la común concepción humanista de la poesía y de la historia. Ciertos atisbos parecen preludiar de lejos la poética del siglo XVII y la estética de Vico; pero, en general, Pontano no pasa de la estética pedagógica de Aristóteles y de Horacio. Lo mismo cabe decir de su concepto de la historia concebida como «maestra de la vida», en cuanto el historiador es como un orador o, si se prefiere, un poeta que debe instruir exaltando el bien y censurando el mal. Por eso, su ideal es todavía la historiografía moralizante de Salustio, no sólo por la idea que le anima, sino también por la parte formal de la historia.
N. Onorato

