Sermones De Bossuet, Bénigne Bossuet

[Sennons]. Cé­lebre obra de Jacques-Bénigne Bossuet, obispo de Meaux (1627-1704); fueron pu­blicados postumamente de 1772 a 1778. Si bien a veces no son más que simples esbo­zos de sus oraciones, los Sermones mues­tran el signo de una elocuencia segura y resplandeciente, clara en las argumentacio­nes lógicas, rica en pasajes patéticos y llena de situaciones psicológicas y amplias pintu­ras del ambiente. Se conservan cerca de 200 sermones, destinados en su mayoría a aquella apasionada explicación del dogma y de la idea de la Providencia divina, a la que el obispo ligaba cuestiones sociales y problemas de moral.

De acuerdo con los más puros ideales del Cristianismo, Bossuet tiende, en consecuencia, a trazar una línea de conducta a sus fieles, con un vigor que todavía se afirma en mayor grado con la sencillez de su ropaje literario, corregido indudablemente en las revisiones que hacía de sus «esbozos». Esta oratoria, de tono bí­blico, solemne y vigoroso trasciende las diversas ocasiones del sermón episcopal, en la afirmación de una fe austera y firme, en la que el sentimiento religioso se con­funde con la exigencia de un amor devoto y absoluto a la Iglesia, que es amor a la tradición y a las glorias de la humanidad. Asimismo, la meditación sobre los más grandes problemas espirituales da a los mismos temas sagrados el tono de una per­suasión profundamente moral.

C. Cordié

Bossuet es el único hombre elocuente en­tre tantos escritores elegantes. (Voltaire)

Bossuet ha creado una lengua que sola­mente habló él, y en la cual, con frecuen­cia, el término más simple y la idea más elevada, la expresión más común y la ima­gen más terrible, se ofrecen alternativa­mente, como en las Sagradas Escrituras, con dimensiones enormes e impresionantes. (Chateaubriand)

 Bossuet, el hombre de letras más emi­nente, así como el mayor inspirador de la edad moderna de la Iglesia… resume, sin saberlo, aquella poesía lírica y gnómica, cuyo Homero fue Píndaro. (Villemain)

.Cabe dudar que el esplendor de su elo­cuencia se ajuste a la verdad de la fe y a la sencillez del Cristianismo. (F. Schlegel) El orador, por encima de las nubes toca con la mano el cielo, ve la tierra lejana y muy abajo, juega con los rayos y los re­lámpagos y, llena de desdén por las cosas perecederas, el abismo de los pensamientos altos, fuertes y eternos, abismo en el que sumía a sus oyentes ofreciéndoles el vértigo de su prodigiosa elevación. (Lamartine)

La gloria de Bossuet se ha convertido en una de las religiones de Francia. (Sainte-Beuve) ..

La lógica no es más que el esqueleto de sus discursos. Bossuet habla a toda el alma con toda su alma; tiene ternura, unción, patetismo… Una poesía pintoresca y dra­mática, una poesía de vacío y de misterio se transfunde en estas exposiciones del dog­ma o de la moral; y este vigoroso lógico del Colegio de Navarra nos hace pensar a ve­ces en Dante y en Milton. (Lanson)

El lugar común de decir que el Gran Siglo careció de poesía lírica, llegó a to­mar cuerpo porque el lirismo no vive en los versos de Maynard y de Racan, aunque sí vive íntegramente, en esa época, en el pulpito cristiano y, en los labios del autor de los Sermones y de las Oraciones fú­nebres. (L. Gillet)