Rosal de Todo el Año, Jacint Verdaguer

[Roser de tot Vany]. Poesías del escritor catalán Jacint Verdaguer (1845-1902), publicadas en 1894. Se trata de un breviario liricorreligióso con un poema para todos los días del año. El autor procura seguir el santoral y las fiestas más importantes de la Iglesia.

Reyes, Jueves y Viernes Santos, Pascua, Corpus Christi, Navidad y otras fiestas señe­ras son glosadas poéticamente. Pero además hay poemas dedicados a San Vicente de Paúl, San Luis Gonzaga, San Longino, San­ta Clara de Monte Falco y otros santos. Los diversos atributos y las advocaciones bajo las cuales es conocida la Virgen son también el tema de numerosos poemas. La obra se sitúa plenamente en la línea mís­tica de la poesía verdagueriana. Hay con­tinuas alusiones a una patria eterna que representará la liberación de nuestras ca­denas terrenales. Las imágenes y los sím­bolos característicos de los místicos se re­piten con frecuencia. La paradoja del pa­decer que es amor y es gozo («és viure sense estimar / lo viure sense patir, / i per viure sense amar / tant se valdría morir»), la llamada del Amado a la puerta del corazón del Amigo, la vida como des­tierro, el deseo de estar prisionero con Je­sús en el sagrario, la entrega total del en­tendimiento, voluntad y memoria («los pensaments que nien en mon front, / Jesús, tots vostres són»), la dulzura que produce el peso de la cruz.

El mundo de Verdaguer es de una inocencia casi paradisíaca; en él se cumple la máxima evangélica sobre los niños. El infantilismo de ciertas locu­ciones y exclamaciones, la ternura de los diminutivos, la ingenuidad expresiva son, sin embargo, tan auténticos que impiden la sonrisa irónica del lector, consciente de la grandeza espiritual de Verdaguer. Los mis­terios son comparados a las rosas, Jesús nace de un rosal que es la Virgen, el tema eucarístico aparece con frecuencia bajo di­versos motivos y símbolos. Pero no todos los poemas de este libro tienen el mismo valor lírico. Algunos son simples pensa­mientos religiosos en verso. Sin embargo, Roser de tot Vany contiene dos de las poe­sías más famosas de mosén Cinto: «La mort del lleó» y «Raims i espigues». Tampoco todos los poemas reflejan esa deliciosa in­genuidad lírica, que es uno de los valores esenciales de la poesía verdagueriana. Hay poemas, como «Capvuitada de la Circumcisió», nada suaves y de un poderoso aliento. En general, el metro de los versos es corto, predominando el octosílabo. Algunos poemas traslucen una clara raíz popular, como el extraordinario «Lo Sant Nom de María», en el que, sustituyendo los símbolos profa­nos por los religiosos, glosa la canción po­pular «A la vora de la mar, hi ha una donzella…».

A. Manent