[Passio SS. Felicitatis et Perpetua]. Es uno de los documentos más antiguos de la literatura latina cristiana, que presenta un gran interés desde el punto de vista artístico, histórico y filológico.
Cuenta el martirio de una mujer de Tuburbo, Vibia Perpetua, y de otros jóvenes catecúmenos, acaecido a raíz del decreto de Severo contra la propaganda cristiana, probablemente en marzo de 202 ó 203 (aunque algunos críticos no están conformes con esta fecha).
El principal autor de la conversión de estos jóvenes, Saturo, habiendo escapado a la persecución, se entrega más tarde espontáneamente por escrúpulo y sed de martirio. Después de un prefacio del redactor, la misma Perpetua cuenta con espontaneidad y naturalidad, aunque con palabras que revelan su cultura, las vicisitudes de su cautiverio en Cartago, sus alegrías y dolores, sus discusiones con su padre que trataba de persuadirla a evitar el martirio y renegar de su fe, las visiones que la hacían fuerte y feliz; la sencillez sincera de la narración, el calor y la profundidad del sentimiento, dan a esta parte una eficacia que difícilmente conseguiría alcanzar una meditada obra de arte.
Sigue la relación, también autobiográfica, de una visión de Saturo; por fin el autor toma la palabra para narrar con todos los detalles, según el deseo de Perpetua, el martirio de los jóvenes devorados por las fieras en el anfiteatro de Cartago. Éste es, en pocas palabras, el contenido de la Pasión, de la que solamente la lectura directa puede hacer sentir toda la fresca y conmovedora espontaneidad.
Fue atribuida a Tertuliano, pero con razones absolutamente insuficientes. Desde el punto de vista de la lengua se observa una notable diferencia entre la parte original de Perpetua y las del prefacio y la conclusión, de carácter más culto, con un menor número de vulgarismos, desprovistas en fin de aquella espontánea sencillez que hace tan encantadora la narración de Perpetua.
Existe una versión griega de la Pasión que se puede considerar como contemporánea de la latina; la cuestión de la prioridad, aunque puede creerse más antigua la griega, sigue sin una solución definitiva, ya que hay argumentos favorables a ambas hipótesis; en el ambiente cartaginés, muy expuesto a la influencia griega, se usaban casi sin distinción las dos lenguas; también el Apologético (v.) de Tertuliano fue redactado en griego y latín.
Además existen unas Actas latinas más breves de este martirio, desprovistas de los matices montañistas que alguien creyó ver en la Pasión, evidente fruto de una libre y posterior recomposición y destinados a la pública lectura. También estas Actas fueron probablemente traducidas de un texto griego y no tienen la sencillez conmovedora característica de la Pasión.
E. Pasini

