Se trata de un escrito grecocristiano de contenido didáctico, probablemente de principios del siglo II. Comprende dos partes: teorética (cap. 1- 17) y práctica (cap. 18-21). La primera contiene una interpretación tipológica de pasajes del «Antiguo Testamento» que aspira a afirmar y explicar la validez de su texto también para los cristianos y que ofrece particular importancia en la historia de la resolución de ese problema; la segunda reúne enseñanzas y consejos para los fieles quienes deben decidir en la elección entre el camino de la luz y el de las tinieblas. No se conocen la fecha precisa, ni el lugar de composición de la epístola.
Se dirige con tono afectuoso y paternal, a una o más comunidades en las cuales el autor cumplía tal vez un cometido religioso; con todo, el método de interpretación parece relacionado con la escuela de Alejandría. El estilo y la lengua de la Epístola de Bernabé no son muy elevados, pero la sincera y conmovida fe del autor les conceden en algunos pasajes cierta vivacidad; figura entre los escritos más conocidos y citados fuera del Canon, recordada por San Clemente de Alejandría y por Orígenes. Conocida ya en parte en griego y por el resto en su versión latina, su texto completo no fue descubierto hasta el principio de la segunda mitad del siglo XIX, junto con el del Pastor de Hermas (v.).
C. Schick

