El Gran Teatro del Mundo de Salzburgo, Hugo von Hofmannsthal

El «auto» de Calderón fue en 1922 con­tinuado por el poeta Hugo von Hofmannsthal (1874-1929) en el «misterio» El gran teatro del mundo de Salzburgo [Das Salzburger grosse Welttheater], que es una de sus últimas obras. El Señor desea que la Tierra le prepare un espectáculo nuevo e interesante: serán almas que todavía no han nacido, mas para esta ocasión serán revestidas de su futura vida. Título de la comedia: « ¡Obrad bien! Dios os mira». Al comienzo, el Ángel distribuye las vidas: todos están contentos; sólo el Mendigo se rebela e impreca (es el proletario que ha oído la palabra nueva del comunismo), pero cuando el Ángel le muestra el valor abso­luto y supremo de cualquier acción por sí misma, también él acepta con libre entu­siasmo la vida impuesta. Los personajes hu­manos, el Rey, el Rico, el Campesino, el Mendigo, viven y hablan, símbolos también, junto y bajo la influencia de las personi­ficaciones de la belleza, de la sabiduría y de las fuerzas negadoras y pervertidas del mal. Cuando, al final del drama, los per­sonajes de repente envejecen y se encuen­tran frente a la muerte, aparece clara la enseñanza y el significado de su vida; no la posesión, no la riqueza, no la belleza hacen noble al hombre, sino la sabiduría y el sereno reflejarse en Dios. Por esto el Mendigo (el personaje más importante y vivo del drama), después de la rebelión y del odio, encuentra la paz y la alegría a la vista de la sabiduría que reza por él; por esto la muerte, que lleva a la misericordia y a la justicia de Dios, es una liberación, un bien. El drama refleja unas calidades de estilo ya conocidas en Hofmannsthal, con un poco de cansancio: la refinada y pre­ciosa calidad lírica de sus versos, iguales y estáticos, y al mismo tiempo una cierta pesadez barroca; falta de movimiento que, por lo demás, conviene a la naturaleza de la representación, a la atmósfera rígida del «misterio».

G. Calzecchi Onesti