Doctrinas fundamentales de la dogmática cristiana considerada como ciencia, Philipp Konrad Marheineke

[Die Grundlehren der christlichen Dogmatilc ais Wissenschaft]. Obra alemana publicada en 1819. Profesor de teología en Berlín, donde fue colega y antagonista de Schleiermacher, el autor es el representante más notable de aquella «derecha hegeliana» que intentó reconciliar la ortodoxia luterana con la filosofía, tra­duciendo el dogma cristiano en fórmulas de la dialéctica de Hegel. La idea de Dios, para el autor, es Dios mismo inmanente en el pensamiento humano, y la historia de las religiones es el esfuerzo progresivo gracias al cual Dios llega a tener conocimiento de sí mismo en la conciencia humana.

El Cris­tianismo es la religión suprema, pues en ella el Espíritu llega a la conciencia de ser lo Absoluto. La idea de Dios, infinita, ab­soluta, impersonal en su abstracción, se piensa reflejándose en el Hijo, imagen per­fecta de la divinidad, y distinguiéndose de lo finito, a saber, del mundo, cuya recapitu­lación es el hombre. El hombre, como es­píritu finito, es partícipe al mismo tiempo de lo Absoluto y del mundo. La identidad primitiva del espíritu finito y de lo infinito en el hombre es la inocencia, mientras el pecado es la voluntad de lo finito por ad­quirir una validez independiente; en el pecado, de alguna manera, Dios lucha con­sigo mismo, sometiéndose a la negación. Cristo es la conciliación de lo finito con lo infinito. En él Dios se reconoce hombre y el hombre llega a la conciencia de su di­vinidad.

En el Hombre-Dios, lo Absoluto tiene conciencia de sí como del Espíritu universal, y la Iglesia, en la que el Espí­ritu se realiza como comunidad, es el objeto adecuado de la conciencia de lo Absoluto, el retorno de Dios a sí mismo como Espíritu Santo, la síntesis. De esta manera se cum­ple esta inmanente trinidad, en la que la terminología ortodoxa no consigue cubrir la esencia panteísta del sistema.

G. Miegge