Catecismo Sociniano o de los Hermanos Polacos, Fausto Sozzini

Llamado también de Racovia, del nombre de la ciudad en que fue publicado, en polaco, en 1605, y sucesiva­mente en alemán y en latín. Obra, sustan­cialmente, de Fausto Sozzini, sienés (1539- 1604), que la dejó incompleta, recibió su forma definitiva de sus discípulos. Es la ex­posición de la corriente antitrinitaria que, rechazada por católicos y protestantes en las demás naciones de Europa, acabó por organizarse como Iglesia precisamente en Polonia. Característica de esta corriente es­piritual es la afirmación de la identidad de los datos de la revelación y de la razón, por la cual los dogmas reconocidos como contrarios a la razón deben creerse con­trarios también a las Sagradas Escrituras. Sobre este fundamento se critica la doctri­na de la Trinidad, por las razones siguien­tes: 1) es contradictoria, no logrando re­solver la antítesis entre la unidad y la plu­ralidad de las personas en Dios; 2) intro­duce la imperfección en la idea de la divi­nidad, atribuyendo distintas propiedades a las tres personas; 3) la idea de la generación es inaplicable al Ser divino; 4) la idea del Hombre-Dios es contradictoria. Según Soz­zini, las tres Personas de la Trinidad co­rresponden a tres aspectos esenciales de la concesión cristiana, no a la esencia metafí­sica de Dios.

El hombre, creado a imagen de Dios, soberano por la razón y mortal por naturaleza, recibe de Dios la inmortalidad como un don, que pierde pecando volunta­riamente. No existe el pecado hereditario. Cristo ha recibido el poder de dar al hombre más de cuanto ha perdido. Él es «purus homo», pero dotado de cualidades eminentes, y, en tal sentido, Hijo único, Palabra, o, más exactamente, portador de la Palabra de Dios. Revelando al hombre la verdad di­vina, él le comunica el don de la inmorta­lidad. Su muerte en la cruz, supremo ejem­plo de entrega y de obediencia, no tiene valor vicario. Hay un solo rito, la Santa Cena, en memoria de su muerte. El bautismo de los niños es superfluo. Esta singular asociación de crítica racional y de sobre- naturalismo (la revelación es mantenida y apoyada sobre el milagro) es, evidentemen­te, un fenómeno de transición, un preámbu­lo a las ideas del iluminismo.

G. Miegge