Atharva-Veda.

Este Veda, que no forma parte de los Vedas (v.) ortodoxos, se refiere en gran parte a ritos domésticos; es un conjunto de sentencias heterogéneas, en las que prevalece la magia, sirve para pro­piciar y maldecir y representa no la reli­gión de los sacerdotes sino la del pueblo; en fin, está completamente impregnado del espíritu de una edad prehistórica. La pa­labra significa «Veda del Atharvan», o cien­cia de las fórmulas mágicas. «Atharvan» era en su origen el sacerdote del fuego, y es sin duda el nombre hindú más antiguo para designar al sacerdote; luego pasó al significado de encantador, brujo, y por fin indicó la fórmula mágica buena, mientras «añgiras» indica la mala: una designó la magia blanca y la otra la negra. El Atharva-Veda en su redacción más perfecta lle­gada a nosotros, la «saunaka», consta de 731 himnos con un conjunto de 6.000 ver­sos, y está dividido en 20 libros, de los cua­les el XIX y el XX fueron añadidos poste­riormente.

El XX contiene himnos toma­dos del Rg-Veda (v.). Cerca de una sép­tima parte de los himnos del Atharva-Veda están llamados del Rig-Veda, especialmente del libro X de éste. El orden de los XIX primeros libros es sistemático: se pasa de los más breves a los más largos. Los li­bros XV-XVI están en prosa y se parecen por la lengua y el estilo a los «bráhmana» (v.). Además se agrupan, en lo posible, los libros que tratan del mismo argumento. El libro XIV contiene sólo himnos nupciales y el XVIII himnos fúnebres. La métrica y la lengua son, en general, las del Rg-Veda. Nuestro texto del Atharva-Veda es, sin em­bargo, más reciente que el del lig-Veda. El Atharva-Veda nos ha conservado anti­guas supersticiones que datan de la época indoeuropea y un rico material de tradi­ciones populares. Tenemos dos textos de la obra: el de los Paippaláda (el manuscrito fue descubierto por Bühler y publicado por Bloomfield) y el de los saunaka publicado por Roth y por Whitney. Siendo la magia un elemento esencial de la religión hindú, no hay oposición entre el Atharva-Veda y los demás Vedas aunque este Veda cuando entró por fin a formar parte de los Vedas, y no se unió estrechamente con los otros tres. Por el asunto, el Atharva-Veda se re­laciona con los Grhya-sütra o «sütra» do­mésticos y con los Dharma-Sütra (v.) o «sütra» de las leyes. Condenado por el ju­rista Apastamba es recomendado por el le­gislador Manu como las armas del brahmán.

Tanto el Máhabhárata (v.) como los Purána (v.) reconocen su importancia; pero los brahmanes de la India meridional niegan su autoridad. El Atharva-Veda es indispen­sable al «purohita» o capellán de la corte por los ligámenes que la magia tenía en aquellos tiempos con la política y con la guerra. No hay en el Atharva-Veda datos geográficos que permitan fijar dónde fueron compuestos los himnos. La lengua tiene un carácter más atrasado respecto a la de los Vedas, pero es anterior a la de los «bráh­mana»; el léxico abunda en palabras po­pulares. El Atharva-Veda puede considerarse el documento más antiguo de la me­dicina hindú. Son numerosos los conjuros contra las enfermedades y los enemigos de los brahmanes; para las mujeres, para ase­gurar su amor; las fórmulas de expiación de los pecados; se encuentran además poe­mas mágicos sobre la elección del rey, him­nos cosmogónicos, etc. El texto fue editado por R. Roth y W. D. Whitney (Berlín, 1856) y traducido al inglés por Whitney y por Ch. R. Lauman (Cambridge Mass., 1905).

A. M. Pizzagalla